lunes, 20 de agosto de 2007

La aventura de cruzar la frontera

El viaje en tren Irkutsk-Ulan Bator fue, hasta ahora, lo mas surrealista que me paso en el viaje. Tuve que viajar en un vagon lleno de contrabandistas mongoles. Mientras todos a los turistas que iban a Mongolia les toco viajar en los primeros vagones, a mi me toco en uno de los ultimos, con los mongoles. Y eran todos contrabandistas de baratijas. En mi compartimiento habia una familia (que tambien ocupaba otras camas en otros compartimientos), con montones de cajas llenas de no se que cosas. Hasta aqui todo bien. En la cama justo frente mio dormia Batir, un mongol de 40 anios, con dos hijos y que trabajaba en Ucrania. Iba a ver a su familia y a "pasar" algunas cosas por la frontera. Yo en la frontera me imaginaba lo peor... Y todos me hablaban en mongol, ni siquiera en ruso. En el pasillo todos los que viajaban en ese vagon pasaban y me miraban como a un bicho raro, iban y venian con cajas y cajas y cajas (la verdad no se donde las metian, porque en los vagones el espacio es muy reducido). Yo mientras tanto leia, comia mi chocolate, intentaba dormir (aunque, esta vez, la cama era terriblemente dura), y estaba un poco nervioso por lo que llegaria a pasar al encontrarnos con los poco amistosos oficiales de aduana rusos ya que, ademas, habia olvidado de completar unos papeles al entrar al pais. Despues de un par de horas de viaje, llegamos a Naushki, el desangelado pueblecito de frontera. Y las horas de espera se hicieron interminables. Entregar el pasaporte, llenar papeles, los empleados revisando el tren, una oficiala grandota observando como varias veces si cara y foto de pasaporte coincidian, otra con una linterna que revisaba recovecos del vagon (la mercaderia de contrabando la guardaban en bolsos que parecian equipaje y, extranamente, la oficiala no pidio de abrirlos), etc. Despues de cinco horas, el tren arranco. Pero lo mejor vino despues, porque una vez el tren atraveso el lado mongol, a las 12 de la noche, todo fue un caos: las provonidtsas, o azafatas de vagon (que aparentemente eran complices de los contrabandistas) empezaron a meter montones de pares de zapatos en mi compartimiento. Batir me decia a cada rato "no problem, bienvenido"... En la puerta del vagon, montones de mujeres desde el anden queriendo vender cosas y baratijas, pegando gritos, el tren arrancaba, otros pasajeros se acercaban a comprar y soltaban billetes y billetes. El tren aceleraba. Gritos y mas gritos. Yo sali a mirar a ver que pasaba. Unos compraban, otros sacaban cajas, pagaban, gritaban... Hasta que vino la provonidtsa y cerro la puerta. El tren arranco definitivamente camino a Ulan Bator. Sin embargo, arriba del tren habia oficiales mongoles revisando, y todo el mundo se apresuraba en esconder como podian la mercaderia que habian subido del lado mongol. Otra vez, todo el mundo de aqui para alla. Incluso Batir y su familia me pidio de meter pares de zapatos abajo de mi cama y donde tenia mis mochilas. Vinieron los oficiales mongoles, asomaron la cabeza al compartimiento, y Batir y su familia pusieron la mejor cara de inocentes, como si nada pasara. Despues de los tramites de rigor, me dormi. Desperte justo antes de llegar a Ulan Bator, la capital mongola. Y cuando desperte, vi aun mas zapatos por todos lados. Tantos, que tuve que salir saltando para llegar al banio...

Llegamos a Ulan Bator y salude a Batir y su familia. Me dio un fuerte apreton de manos y antes de irme volvio a decirme "Bienvenido a Mongolia".


El tren 006, el Transmongoliano, a punto de partir. Salia a las 5 de la manana y casi me quedo dormido. Por suerte unas holandesas que estaban en mi hostel viajaban en el mismo tren y me despertaron a tiempo. Fuimos a la estacion en el mismo taxi.


La provonidtsa (la azafata del vagon) esperando a los oficiales de aduana, en el lado ruso de la frontera. En total, tuvimos que esperar OCHO horas en pasar la frontera... Resquicios de burocracia socialista, quizas.


Batir, mi companero de compartimiento. Un "comerciante" (y las comillas muuuy grandes), que llevaba decenas de pares de zapatos bajo su cama, intentaba hablar conmigo con las pocas palabras en ingles que sabia y algo en ruso, pero sabia decir algunas palabras en espanol: "bienvenidos", "corridas" o "Julio Iglesias".

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola guapo,

Ya sabes que me encantan los zapatos, supongo que te habrás guardado algún par por ahí, para mí. Jeje,

Hasta pronto,
Raquel

Bebe-Té dijo...

jejejeje qué aventura más surrealista... felicidades x pasar la frontera sano y salvo, luego haces el camino de regreso igual o vuelves en avión??? disfruta y sigue contándolo. un abrazo. http://losviajesdemarcosyjordi.nireblog.com jordi.

Anónimo dijo...

Creo q muchas fronteras tienen ese toque de "contrabando" que las hace unicas y dificiles de cruzar sumale a esto el idioma inentendible...un desafío muy arriesgado que solo a vos se te ocurre!!!
Valushka (tendre q cambiarme el nombre)

FranK dijo...

Lamentablemente mi amigo Batir no me dio ningun par de zapatos en agradecimiento a no delatarlo. En cuanto al viaje de vuelta, no, volvere en avion. Sera bastante heavy volver en solo 17 horas lo que me costo un mes de tiempo en recorrer...
Valushka: podrias llamarte Vangola, o Ulan Valor... Cuando llegue a China ya se me ocurrira otro seudonimo...

FranK