miércoles 9 de enero de 2008

Siberian Dream: textos, imágenes, sueños...

Durante este viaje que duró cinco semanas (del cual, increíblemente ya han pasado cuatro meses), escribí y escribí en mi cuaderno sensaciones, vivencias, anécdotas y pensamientos. Hice, también, montones de fotos (unas mil. Sí, mil). Producto de todo eso fueron estas dos pequeñas creaciones: la publicación de un reportaje sobre el viaje en la revista EuroDesign de Barcelona y una exposición de fotografías que estoy presentando en diferentes bares de la Ciudad Condal. En el siguiente vínculo, el reportaje:

http://www.grupoduplex.com/webs/php/content/revistas/webs/php/ver.php?ini=91

Y aquí, algunas imágenes de la exposición de fotos en el bar Mistik del barrio de Sants, de Barcelona...





Y ahora, otro año por delante, no puedo evitar que miles de ideas se me crucen por mi cabeza para emular o superar este viaje. No tengo idea dónde iré, cómo lo haré o si lo haré. En cualquier caso, vaya donde me vaya, espero que me sigas acompañando en el próximo blog. ¡Hasta la próxima!

jueves 13 de septiembre de 2007

Siberian Dream. La película.

Ya estoy de vuelta. En la rutina, en la gran ciudad, en mi realidad, digiriendo los momentos vividos durante esos 34 intensos, agotadores e inolvidables días. Días que, aunque aún no soy consciente de ello, estoy seguro de que me marcarán para siempre. Por todo lo experimentado, por todo lo recorrido. Quise coronar este blog con un pequeño clip-resumen con las mejores fotos y momentos del viaje. Una manera de hacer un pequeño regalo a todos los que siguieron la travesía. Esto es para ustedes...



Y a pedidos de otros seguidores, también cuelgo la entrevista que me hicieron en Catalunya Radio el día en que comenzaba la aventura.


Ahora sí, Siberian Dream ha llegado a su fin. Eternas gracias a todos. Hasta siempre. Hasta otro viaje.

miércoles 29 de agosto de 2007

Siberian Dream. El epilogo.



Y hoy, un 30 de agosto de 2007, tras 33 dias de ese lejano 28 de julio, diez mil y pico de kilometros mas adelante, tras haber vivido experiencias inolvidables, complicadas o fascinantes, tras haber conocido gente interesantisima en los confines mismos del planeta, y despues de sufrir la lluvia siberiana, el calor pekines, el viento mongol o la dureza de las literas del tren (entre muchos otros contratiempos), escribo el ultimo post de este blog.

Manana por la madrugada sale mi avion desde el Capital Airport de Beijing. Doce horas despues recalare en el aeropuerto Sheremetievo de Moscu, esperare alli cinco horas hasta volver a subirme a otro avion de Aeroflot que me dejara, finalmente, en Barcelona. Sera muy raro hacer en unas pocas horas el mismo viaje que por tierra me costo cinco semanas en llevar a cabo.

No puedo cerrar Siberian Dream sin dar mis eternos agradecimientos a todas las personas que siguieron el viaje y que me dejaron sus correspondientes mensajitos (juro que los lei todos, pero tambien juro que no tenia tiempo de responderlos, de verdad). Y mis eternos "spasibas", "ba yar laa las" y "xiexies" (las formas de decir gracias en los tres paises que visite) para todas aquellas personas que me ayudaron antes y durante el viaje. Ya sea con un consejo, con prestarme un mapa, con prestarme su casa o con darme una palabra de aliento, todo me fue util para alcanzar mi objetivo, y para cumplir mi suenio de llegar a destino. Quisiera mencionar a todas esas personas que me ayudaron, pero ellas saben quienes son. Gracias, de corazon.

Ah, me olvidaba! Todo quien en un futuro tenga pensado hacer un viaje similar y no sepa como empezar o, mejor dicho, por donde empezar, yo puedo darle algunos humildes consejos. Solo es cuestion de escribirme un e-mail.

Releyendo mis apuntes de viaje, miro con un poco de nostalgia los momentos vividos durante este mes, todo lo que aprendi, todo lo que comparti, todos los prejuicios que derribe y los temores que deje de lado. Es la primera vez que hago un viaje de estas caracteristicas, por eso se que si hay una segunda vez, no sera igual, no tendra ese extranio gustito que tiene el miedo a lo desconocido, al preguntarse "que hay mas alla", a seguir adelante a pesar de la incertidumbre. Y a disfrutar, una vez llegar, de ese cosquilleo en el estomago, de esa indescriptible e inigualable sensacion de haberlo conseguido.

Muchas gracias a todos. Hasta otro blog. Hasta otro viaje.

En la Ciudad Prohibida

La ultima visita que hice en este viaje fue -hoy por la manana- a la enorme, magnifica y sorprendente Ciudad Prohibida. Patrimonio de la Humanidad, en este complejo de palacios vivieron durante 500 anios los ultimos emperadores de China, pertenecientes a las dinastias Quing y Ming. Cuando vino la revolucion, evidentemente, los emperadores fueron expulsados y se instauro la Republica Popular China, aunque las autoridades usan otras instalaciones, mas acordes a la estetica austera de un partido comunista y no tan exhuberantes como estos palacios.

Debo reconocer que mi visita estuvo condicionada por dos factores: el aplastante calor (casi 40 grados), y la interminable e insoportable marea de turistas, principalmente chinos. Ademas, no puedo negar que estoy empezando a sentir el agotamiento de tantos dias de idas y venidas, de trenes, buses, muchedumbres, dormir en el suelo o en duros colchones, y otros tantos etceteras que forman parte de un viaje de estas caracteristicas.

Para evitar las enormes colas que esperan la apertura de las boleterias, me levante a las 6 de la manana. Llegue a las 7 y 15, sin embargo ya habia gente esperando. Y a las 8 y media en punto abrieron las puertas. Cada palacio del complejo tenia diferentes funciones. En uno, por ejemplo, el emperador se cambiaba de ropa. Otro era usado para recibir a las visitas. En un palacio contiguo desfilaban las mujeres que irian a formar parte del "haren" del emperador. Ademas, cada recinto tiene nombres que me parecieron muy poeticos, como el Palacio de la Tranquilidad Terrenal, el Salon de la Pureza Acumulada, la Puerta de la Unidad Celestial o el Palacio de la Benevolente Tranquilidad. El calor y la multitud eran tal que, cuatro horas despues de entrar, solo queria irme de alli. Fui a comer a un restaurante (chino, claro) que tenia un cartel que decia "All you can eat". Y no comi lo que pude, sino lo que me permitio el terrible picante que le metian a la comida...

La Puerta de la Suprema Armonia.


Frente al Salon de la Armonia Central.


Detras de esta pareja hay dos cipreses entrelazados que, segun la leyenda, representan el amor leal y eterno. Los dos ultimos emperadores, despues de la boda, se hicieron una foto delante de estos arboles, foto que aun se conserva.


Un mendigo tocando musica tradicional con un instrumento tipico, cerca del hermoso y agradable Parque Ritai, ayer por la tarde.


El atestado metro de Beijing. Para mi sorpresa, esta muy bien ordenado y senializado, los carteles en chino y en ingles, y es muy facil encontrar la estacion deseada (todo sea por los Juegos Olimpicos).

martes 28 de agosto de 2007

La gran muralla... La gran maravilla






Las fotos lo dicen todo. Hoy alcance uno de los puntos culminantes del viaje, junto con la Plaza Roja y el Lago Baikal. Y vivi uno de los momentos mas alucinantes, no solo del viaje, sino de mi vida. Es increible que este gigantesco gusano de piedra termine su recorrido cinco mil kilometros hacia el oeste. Por algo fue elegida una de las siete maravillas del mundo moderno. A traves de una excursion que partia desde mi hostel, hoy por la manana fui a Simatai, la seccion mas oriental de la muralla china, la mas alejada de Beijing y, por tanto, la menos explotada para el turismo. Ademas, es la que se encuentra a mas altura y la unica que aun conserva su piedra original, sin haber tenido ningun tipo de restauracion. Y, tambien, el tramo mas duro de todo para recorrerlo. Porque algunos de sus escalones tenian hasta inclinaciones de 70 grados. Y si a esto le sumamos el calor abrasador y la insoportable humedad, la caminata se hacia una tortura. Pero por supuesto que valio la pena. Desde una de las torres, la muralla se veia asi:


Despues quise hacerme el intrepido y me lance en un arnes colgado a una soga, para cruzar un rio que estaba a los pies de la muralla. No voy a negar que dude un poco y que justo antes de saltar me temblaban un poco las piernas, pero me tire. Habria querido filmar un video, pero tenia las manos demasiado ocupadas sosteniendome de la soga. En la foto, la empleada esta esperando a que me decida a tirarme de una vez...


En los dos dias que quedan intentare visitar la Ciudad Prohibida -si es que me levanto temprano y logro evitar la insoportable cola de turistas-, el Templo del Cielo y algun que otro de los tantos parques que rodean la ciudad. Definitivamente, Beijing merece mucho mas tiempo que cuatro dias para ser descubierta como corresponde.

lunes 27 de agosto de 2007

Los mil misterios de Beijing

Hoy se cumplen exactamente 30 dias desde que comenzo esta aventura. A veces pienso en todo lo que vivi y pase, y de a ratos siento que el viaje se me hizo largo, aunque otras veces siento que quisiera seguir un poco mas para descubrir, por ejemplo, la ciudad en la que estoy ahora. Beijing es inmenmsa, alucinante, contradictoria, a veces preciosa, a veces desagradable... Lo cierto es que tiene tanto para ofrecer que no podria descubrir todos sus misterios ni en dos semanas. Y solamente me quedan tres dias en Beijing. Hoy me levante con intenciones de ir a visitar la Ciudad Prohibida. Pero antes tenia que cambiar dolares por yuanes en el Bank of China... Tramite en el que tarde, mas o menos, hora y media. Cuando volvi para comprar la entrada la cola era tan larga que decidi dejarlo para el miercoles (espero levantarme temprano...). Me fui a recorrer una peatonal enorme y despues me perdi en un hutong, las tipicas calles angostas de Beijing. Alli encontre un negocio en el que vendian todo tipo de pinchitos de lo mas estrafalarios: langostas, caballitos de mar, insectos, larvas... Habia visto esto en un email que me enviaron una vez, y en ese momento dije "si eso es lo que se come en Beijing, habra que probarlo". Verlo en directo es diferente, pero igual tome coraje y le pedi al vendedor que me diera un caballito de mar. Asi era el aspecto de los pinchitos que estaba dispuesto a comer. Hasta que paso lo que sucede en el video que esta debajo...



Si! Los bichos se movian! Estaban vivos! Despues de eso ni siquiera se me paso por la cabeza intentarlo. Se me fue el hambre para el resto del dia... Finalmente decidi ir a visitar alguno de los famosos y cuidados parques de la ciudad. Entre en el Beihai Park, y estas son algunas imagenes...

Al lado de esta estructura, el relajante ruido del agua que corria.

Una bailarina en potencia haciendo piruetas frente al fotografo, en el Parque Beihai.

Descansando de tan larga caminata y de tanta humedad, tambien en el precioso parque Beihai.


En que estara pensando esta chica?


Y mientras escucho los carrasposos escupitajos del hombre que se sientan detras mio en este humedo locutorio pekines, vuelvo al hotel para acostarme lo mas temprano que pueda, ya que manana tengo que madrugar para ir a visitar uno de los puntos mas importantes de todo este viaje: la Gran Muralla China.

domingo 26 de agosto de 2007

Capitulo final: Beijing



Si... y un domingo 26 de agosto llegue a China. Despues de tantos kilometros recorridos, tantos trenes, tanta gente conocida, tantas historias vividas, tantas cosas por contar, tantas anecdotas... por fin estoy aqui. Me siento feliz de haber alcanzado la meta propuesta. Y quizas, cuando vayan pasando los dias de esta, mi ultima semana de viaje, tambien sienta un poquito de nostalgia por estos treinta y pico de dias que se me pasaron increiblemente rapido, y que no volveran nunca mas. Beijing se presento ante mi humedo y lluvioso. El tan temido viaje en bus, finalmente, no fue tan patetico como esperaba. Viaje en un tipo de bus que nunca habia visto en mi vida, con camas y no con asientos reclinables. En el tren de Ulan Bator hasta la frontera china me hice amigo de John, un australiano que se la paso bebiendo vodka en el tren (y que, he de admitirlo, me convido un poco y brindamos mas de una vez). Despues de Beijing John se iba para Corea y luego a su pais. Tras cinco largas horas de espera del lado mongol y despues de completar no se cuantos formularios, por fin cruzamos la frontera chino-mongola. Este el momento exacto en el que atravesamos "la linea"...


Despues, cuatro horas de espera en la terminal de buses del fronterizo pueblo de Erlian. Catorce horas mas tarde, me despierta el grito del chofer. Estabamos en Beijing. Encontrar el hotel fue bastante dificil. Con John decidimos buscar el metro, pero nadie entendia nuestras preguntas. Nos guiamos con el mapa, pero nos perdimos. Caminamos y caminamos, la humedad era implacable y nuestras mochilas pesaban cada vez mas. Entonces decidimos tomar un taxi. Cuando por fin logramos que el tercer taxista nos entendiera algo, nos subimos. Es muy facil conseguir taxis en Beijing, lo dificil (lo imposible) es que el chofer entienda lo que uno intenta decirle. Y al no entender, se van. Llegamos al sitio indicado, me despedi de John y fui en busca de mi hostel. Lo encontre despues de una hora de perderme entre minusculas callejuelas, llamadas hutong, tipicamente pekinesas. Estaba agotadisimo, queria ducharme y dormir un poco. Sin embargo me dijeron que no podia entrar ahora al hotel, el check-in era a las 12 del mediodia... y yo llegue a las 7 de la manana. No tuve mas alternativa que deambular por la ciudad cinco horas, justo cuando habia empezado el diluvio. Aproveche y me dirigi a la famosa y enorme Plaza Tiananmen, el centro geografico y politico del gigante asiatico y, segun la cosmovision maoista, el centro simbolico del universo chino...


Despues de una ducha, una comida y una siesta reponedoras, fui a caminar nuevamente por la plaza. Alli dos chicos chinos me pararon, ansiosos por hablar con un extranjero, y me empezaron a preguntar cosas: que de donde era, que hacia, sobre mi viaje, etc.Despues me invitaron a una Casa de Te para experimentar la maravillosa ceremonia del te. Entramos a una habitacion cerrada y muy bien decorada. Una "maestra de ceremonias" nos hizo probar seis tes diferentes, uno mas rico que el otro, y cada uno con sus propiedades y distintas formas de beberlo. Aunque me salio bastante caro, fue una experiencia alucinante, que jamas olvidare en mi vida. Los chicos se llaman Tom y Lucy (sus nombres "ingleses": esta de moda que los jovenes tengan un nombre occidental), son novios y viven en Wuhan, al sur del pais. Antes de despedirnos, nos intercambiamos los e-mails, me regalaron una caja de te y me desearon unas inolvidables vacaciones en Beijing. Estos son Tom y Lucy. O Xu Bao y Guo Wei, en chino.


Y mas imagenes de este primer dia en China...

Existe una costumbre muy "china" que es la de escupir. Y escupir donde sea, tanto hombres como mujeres. En vista de los proximos Juegos Olimpicos, el gobierno esta intentando erradicar como sea esta practica. Aunque por lo que he visto, no esta teniendo muy buenos resultados.

Una enorme y transitada avenida de Beijing, apenas llegar. Parece que fuera un lunes a las 6 de la tarde, pero no, es domingo a las 6 de la manana. No me quiero imaginar como sera esta misma avenida en las horas criticas...


En el Parque Zhongshan, muy cerca de la Ciudad Prohibida. Las hordas de turistas lo invadian todo, mas que nada chinos provenientes de otras provincias que visitaban la capital. Espero que manana lunes haya menos gente, que es cuando quiero ir a visitarla.


En la Plaza Tiananmen, despues del diluvio que cayo sobre la ciudad, esta manana. En la ciudad ya se respira algo de "espiritu olimpico". Frente a la plaza hay un reloj que cuenta los dias que falta para que comiencen los juegos: 348 dias, 2 horas, 43 minutos y 23 segundos.


Mientras tanto, me quedan aun cuatro dias para descubrir esta inmensa y alucinante ciudad: la capital del imperio asiatico, o "la fabrica del mundo". Estoy casi seguro de que el 90% de las cosas que llevo en la mochila fueron hechas en este pais. El paraguas, las zapatillas, la mochila misma, incluso la guia Lonely Planet fue impresa en China. He visto, si, signos de ese progreso por las calles de Beijing, aunque tambien vi bastante gente mendigando: la China que esta al margen de ese crecimiento y de la euforia por unas Olimpiadas que estan cada vez mas cerca. Me despido de este primer post chino con un saludo que me ensenio Lucy: "min tian chian!" (o sea... hasta manana!).

jueves 23 de agosto de 2007

Camino a China



Hoy a las ocho de la noche sale mi tren con destino a la frontera entre Mongolia y China. Seran unas 15 horas en tren. Pero lo peor no es eso, porque en la frontera tendre que esperar... 13 horas! para pasar al lado chino. Tanta espera se debe en parte a la burocracia china, a la burocracia mongola y, ademas, a que los trabajadores de los ferrocarriles tienen que cambiar el ancho de las vias, ya que en China son mas estrechas que en el resto del mundo. Incluso levantan los vagones con maquinas para ponerlos en los nuevos rieles. Despues de pasar la linea, llego a un perdido pueblecito de frontera, en medio del desierto de Gobi, llamado Erlian. Y ahi tendre que conseguir un bus que me lleve a la capital china, 850 km y varias horas despues. Seran unos dos dias de viaje. Por tanto, durante ese tiempo evidentemente no actualizare el blog. Mi proxima conexion sera ya en territorio chino, en el gigante imperio asiatico. Zaijian! (hasta luego, en chino).

Un intenso (y agotador) dia en la estepa

Dicen que en Mongolia llueve muy pero muy poco. Solamente unos 7 u 8 dias al anio. Y justo a mi me viene a tocar uno de esos dias, justo cuando se me ocurre ir a visitar la inacabable estepa. Ayer por la manana partimos a pasar una noche hacia el campo mongol con cuatro chicos que se hospedan en mi hostel: Christ, aleman; Dean, malayo; y Emy y Lily, norteamericanas. Y por las cosas que vivi en esas treinta y pico de horas, fue una de las experiencias mas locas de las que vivi hasta ahora en el viaje. Paso a relatarlas brevemente...

Ayer miercoles las nubes amenazaron todo el dia con venirse abajo, pero finalmente no cayo una gota. Fuimos a la estacion a tomar el tren que nos dejaria en un desolado pueblecito llamado Mandal, a 150 km de Ulan Bator. Llegamos dos horas despues, aburridos de ver tanta estepa por la ventana. A la estacion nos vino a buscar Mongolo, el chico que vivia en el campamento y que nos llevaria a nuestros gers (asi se llaman las tiendas en las que viven los nomades). Subimos a una carreta tirada por un viejo y cansado toro. Una hora mas tarde, tras pasar por cuestas, charcos y tras ver montones de caballos salvajes, llegamos a la cabania en la que vivia Mongolo con su familia. Apenas llegar, el anfitrion fue a una casillita a buscar un cordero e, inmediatamente, desenfundo un cuchillo. Si, lo iba a matar in situ y nos lo ibamos a comer ahi mismo. De ese momento registre una pequenia grabacion. Fue una experiencia increible para mi, porque jamas habia visto como mataban a un animal.

ATENCION!! Advierto a las personas impresionables o sensibles que no vean este video. Lo cuelgo simplemente porque quiero mostrar con la mayor autenticidad posible como es la vida cotidiana de esta gente. Esta es la unica manera que tienen de subsistir. El que no este de acuerdo con este tipo de practicas, que no mire el video. La advertencia esta hecha...


Despues de matarlo, y con la ayuda de su hermano pequenio y su madre, lo descuartizaron y le quitaron la piel cual si fuera un abrigo. Mientras tanto, otro integrante de la familia preparaba el fuego para cocinarlo. El intestino lo limpiaron y guardaron, segun entendi lo usaban para hacer cuerdas (quizas para las monturas de los caballos). Despues de ese almuerzo nada convencional, volvimos a la carreta. Ibamos a los gers en los que pasariamos la noche. Tras media hora, llegamos, aun mas lejos de toda civilizacion. La tarde fue bastante aburrida. Yo aproveche para subir a una montania que estaba por ahi cerca. Por la noche comimos y probamos una bebida alcohilica tipicamente mongola que me resulto rarisima, por el sabor parecia algo asi como "licor de queso". La intensa lluvia que golpeaba la tela del ger me desperto a la manana siguiente. A pesar del mal tiempo, igualmente fuimos a hacer una hora de la cabalgata planificada (y que habiamos pagado). Fuimos al corral. Habia un caballo negro, una de las mujeres dijo "quien se sube a este?", y despues advirtio "cuidado, porque es bastante rapido y peligroso". Yo solamente dos veces en mi vida me habia subido a un caballo. Sin embargo dije "yo me animo". Y me subi... Apenas montar, el caballo salio desbocado hacia las cercas. Estaba descontrolado. Para colmo solte la soga sin querer. Nada lo detenia, corria sin freno hacia no se donde. Yo gritaba "stop it, stop it!". De repente pasa por unas ramas que me dan de lleno en la cara, yo me agarraba como podia de la montura. Pensaba dos alternativas: o aguantar hasta que alguien viniera a pararlo, o me tiraba del caballo y saltaba al barro. Pero si elegia esta ultima posibilidad podria haber terminado como Christopher Reeves, el de Superman. Entonces decidi aguantar como fuera. El caballo estaba enloquecido, no paraba de correr. Hasta que por fin volvio al corral el solito y Mongolo le hizo senias para que frenara. Y por fin freno'... Uffff... A causa de esos diez minutos que me parecieron mil horas, ahora me duele absolutamente todo el cuerpo. Y todo por hacerme el valiente y querer emular al Llanero Solitario...

Tras esta peligrosa carrera, y yo tratando de caminar como sea, volvimos a la estacion de tren y, despues, a Ulan Bator. Llegue al hostel y me di una ducha reponedora. Me costo bastante sacarme el barro de la cara. Aliviar el dolor de las piernas, creo, me costara algunos dias mas. Estas son algunas imagenes de lo que acabo de narrar...

Media hora despues de que Mongolo matara al cordero, nos lo estabamos engulliendo. A mi me toco comer parte del higado, incluso yo mismo me lo tuve que asar en ese pequenio fuego que se ve en la imagen. Estaba bastante bueno.


El ger donde nos toco dormir a Christ, a Dean y a mi. No era del todo autentica, porque tenia electricidad y suelo de cemento, pero igual lo disfrute. Incluso el colchon era mas blando que el del hostel de Ulan Bator.


Por la tarde estaba muy aburrido y decidi ir a escalar una montania que se encontraba por ahi cerca. Despues de dos horas de subir y subir, alcance la cima. Alli me encontre con esta especie de monumento que los nomades construyen a su paso. Van dejando ramas, piedras, calaveras de caballo, trozos de tela e incluso elementos de valor. Lo hacen para dejar una senial para los futuros nomades que pasen por alli y, ademas, para invocar a ciertos dioses animistas.


Los dos chicos mongoles que vivian en la cabania, cercana a los gers donde pasamos la noche. Era increible el dominio que tenian del caballo. No es para menos, aprenden a andar a caballo casi antes que a caminar. Y yo, mientras tanto, estoy destrozado por cabalgar solo unos minutos...


Esperando el tren que me dejaria de vuelta en Ulan Bator. Detras, la desolada estepa. El fuerte viento y la lluvia dificulto nuestro regreso desde el campamento hasta la estacion. Volvimos en la parte trasera de una desvencijada camioneta. Y mientras llovia a cantaros y nos empapabamos, la camioneta pasaba a toda velocidad por un nefasto camino de tierra. No quiero ni imaginarme como debe ser ese panorama en invierno, cuando el termometro alcanza los 40 grados bajo cero.


Pero el viaje sigue. Manana parto hacia China. Hacia la frontera, hacia la burocracia de las aduanas, hacia las nosecuantas horas de bus. Y hacia la ultima etapa de esta aventura.

martes 21 de agosto de 2007

Abrupto cambio de planes



Hoy, mi segundo dia en Ulan Bator, menosprecie bastante el durisimo sol mongol. Fui a recorrer otros lugares interesantes de la ciudad, y estoy hecho un carbon; me arde el cuello como si me apoyaran un hierro caliente. Por la manana fui a la Oficina Internacional de Trenes a comprar mi billete para Beijing. En su rudimentario ingles la empleada me dijo que ni por casualidad conseguiria un tren para la fecha que le pedi (24 de agosto, el proximo viernes). El unico tren disponible salia... el 15 de septiembre. Y mi avion de vuelta sale de Beijing el 31 de agosto!! Si o si tenia que encontrar una solucion, sino me iba a quedar quien sabe hasta cuando en Mongolia o en China. Podria viajar en avion, aunque seguramente tambien tendria el mismo problema de no encontrar lugar y, ademas, seria mucho mas caro. Viajar en bus podria llegar a ser una tortura. Entonces la empleada me propuso una alternativa: tomarme un tren hasta la frontera entre Mongolia y China, y de ahi encontrar un bus que me lleve hasta Beijing (842 km y 16 horas en bus). Si elegia esa posibilidad no podria cumplir mi deseo de hacer todo el recorrido del Transmongoliano en tren... Estuve un rato largo pensando que hacer en esa oficina. Miraba mi calendario, el dinero que me queda, consultaba mi guia... Y finalmente elegi esa opcion: viajar en tren a la frontera y despues el bus. No se si sera lo mejor, pero tengo que estar como sea en Beijing antes del 31 de agosto, o si no pierdo el avion, asi de simple. A ver que nuevas aventuras me esperan en esa misteriosa frontera, y en ese pueblecito chino llamado Erlian (en donde tengo que tomarme el bus). A ver como me hare entender con los chinos, donde cambiar togrogs (la moneda mongola) por yuanes (la moneda china). Y como sera el viaje en bus...

Mientras tanto, manana parto con otros mochileros a pasar una noche con los nomades en sus tiendas de la estepa, en una excursion organizada por el hostel en el que estoy parando. Por eso me temo que sera algo no del todo autentico, sino mas preparado para el turismo. Me hubiera gustado una experiencia mas salvaje y agreste, pero no tengo tiempo, el tren hacia la frontera sale el viernes. Eso pasa por improvisar. Pero no tengo que olvidar que mi objetivo final es, ni mas ni menos, llegar. Ahora me voy a poner alguna crema para las quemaduras. Hasta pronto!

lunes 20 de agosto de 2007

Septimo capitulo: Ulan Bator, Mongolia



Despues de la aventura vivida para llegar (ver el post anterior), ahora si puedo decir que ya empezo la segunda etapa de este viaje: Mongolia. Una tierra radicalmente diferente a todas las que vi en las tres semanas anteriores. Con solo 3 millones de habitantes, es uno de los paises menos densamente poblados del planeta. Hay muy pocas ciudades, solo una linea ferroviaria y muy pocos caminos asfaltados. Basicamente, porque la mitad de la poblacion aun sigue siendo nomade, y vive en tiendas que construyen en dos horas y mueven de acuerdo al clima y a la disponibilidad de pastos para su ganado. El clima es tan continental que, al sol, uno puede quemarse en pocos segundos. Y a la sombra hace bastante frio. La gente tambien es muy diferente: los mongoles sonrien mucho mas que los rusos, quizas sea por la influencia budista, que se percibe en muchos lugares. Ulan Bator tiene muy pocos atractivos. El verdadero encanto del pais esta en la estepa, en el campo. Posiblemente es lo que vaya a visitar manana. Ahora voy a ver si consigo el ticket de tren que me lleve a Beijing, el destino de llegada, y el que decidira cuanto tiempo tendre que quedarme en "el pais del cielo azul".

Un video en el que muestro la plaza Suukbatar, en el centro geografico de la ciudad y el centro politico del pais.


Un nuevo turista en Ulan Bator. Desde que lleguehoy por la manana, vi mas turistas de los que me esperaba.


La plaza Suukbatar, Ulan Bator.


Comprando el diario frente a la Enkh Taivny Oorgoon Chooloo... O mas facil, frente a la Avenida de la Paz (si el ruso era dificil, el mongol es imposible...).

La aventura de cruzar la frontera

El viaje en tren Irkutsk-Ulan Bator fue, hasta ahora, lo mas surrealista que me paso en el viaje. Tuve que viajar en un vagon lleno de contrabandistas mongoles. Mientras todos a los turistas que iban a Mongolia les toco viajar en los primeros vagones, a mi me toco en uno de los ultimos, con los mongoles. Y eran todos contrabandistas de baratijas. En mi compartimiento habia una familia (que tambien ocupaba otras camas en otros compartimientos), con montones de cajas llenas de no se que cosas. Hasta aqui todo bien. En la cama justo frente mio dormia Batir, un mongol de 40 anios, con dos hijos y que trabajaba en Ucrania. Iba a ver a su familia y a "pasar" algunas cosas por la frontera. Yo en la frontera me imaginaba lo peor... Y todos me hablaban en mongol, ni siquiera en ruso. En el pasillo todos los que viajaban en ese vagon pasaban y me miraban como a un bicho raro, iban y venian con cajas y cajas y cajas (la verdad no se donde las metian, porque en los vagones el espacio es muy reducido). Yo mientras tanto leia, comia mi chocolate, intentaba dormir (aunque, esta vez, la cama era terriblemente dura), y estaba un poco nervioso por lo que llegaria a pasar al encontrarnos con los poco amistosos oficiales de aduana rusos ya que, ademas, habia olvidado de completar unos papeles al entrar al pais. Despues de un par de horas de viaje, llegamos a Naushki, el desangelado pueblecito de frontera. Y las horas de espera se hicieron interminables. Entregar el pasaporte, llenar papeles, los empleados revisando el tren, una oficiala grandota observando como varias veces si cara y foto de pasaporte coincidian, otra con una linterna que revisaba recovecos del vagon (la mercaderia de contrabando la guardaban en bolsos que parecian equipaje y, extranamente, la oficiala no pidio de abrirlos), etc. Despues de cinco horas, el tren arranco. Pero lo mejor vino despues, porque una vez el tren atraveso el lado mongol, a las 12 de la noche, todo fue un caos: las provonidtsas, o azafatas de vagon (que aparentemente eran complices de los contrabandistas) empezaron a meter montones de pares de zapatos en mi compartimiento. Batir me decia a cada rato "no problem, bienvenido"... En la puerta del vagon, montones de mujeres desde el anden queriendo vender cosas y baratijas, pegando gritos, el tren arrancaba, otros pasajeros se acercaban a comprar y soltaban billetes y billetes. El tren aceleraba. Gritos y mas gritos. Yo sali a mirar a ver que pasaba. Unos compraban, otros sacaban cajas, pagaban, gritaban... Hasta que vino la provonidtsa y cerro la puerta. El tren arranco definitivamente camino a Ulan Bator. Sin embargo, arriba del tren habia oficiales mongoles revisando, y todo el mundo se apresuraba en esconder como podian la mercaderia que habian subido del lado mongol. Otra vez, todo el mundo de aqui para alla. Incluso Batir y su familia me pidio de meter pares de zapatos abajo de mi cama y donde tenia mis mochilas. Vinieron los oficiales mongoles, asomaron la cabeza al compartimiento, y Batir y su familia pusieron la mejor cara de inocentes, como si nada pasara. Despues de los tramites de rigor, me dormi. Desperte justo antes de llegar a Ulan Bator, la capital mongola. Y cuando desperte, vi aun mas zapatos por todos lados. Tantos, que tuve que salir saltando para llegar al banio...

Llegamos a Ulan Bator y salude a Batir y su familia. Me dio un fuerte apreton de manos y antes de irme volvio a decirme "Bienvenido a Mongolia".


El tren 006, el Transmongoliano, a punto de partir. Salia a las 5 de la manana y casi me quedo dormido. Por suerte unas holandesas que estaban en mi hostel viajaban en el mismo tren y me despertaron a tiempo. Fuimos a la estacion en el mismo taxi.


La provonidtsa (la azafata del vagon) esperando a los oficiales de aduana, en el lado ruso de la frontera. En total, tuvimos que esperar OCHO horas en pasar la frontera... Resquicios de burocracia socialista, quizas.


Batir, mi companero de compartimiento. Un "comerciante" (y las comillas muuuy grandes), que llevaba decenas de pares de zapatos bajo su cama, intentaba hablar conmigo con las pocas palabras en ingles que sabia y algo en ruso, pero sabia decir algunas palabras en espanol: "bienvenidos", "corridas" o "Julio Iglesias".

Ulan Ude... de largo



Por cuestiones de tiempo, lamentablemente no pude bajar en la muy recomendable ciudad de Ulan Ude, una de las paradas que me habia propuesto antes de empezar el viaje. Tanto guias de viaje como viajeros mismos me dijeron que es una ciudad muy interesante para visitar un par de dias. Una ciudad en la que, por primera vez desde que se sube al Transiberiano, uno se siente realmente en Asia. Es la capital de la Republica Buriata, la comunidad indigena mas grande de toda Rusia, un pueblo milenario que comparte costumbre y sangre con el pueblo que esta del otro lado de la frontera, el mongol. Ulan Ude cuenta con el extrano orgullo de tener la cabeza de Lenin mas grande del mundo. Elvira, de Krasnoyarsk, me conto que cuando los jovenes se encuentran en la plaza quedan "en la oreja derecha" o la "oreja izquierda" de Lenin. Como no baje, no tengo fotos de la cabezota... solo algunas de la estacion.


Esto significa Ulan Ude, en cirilico...


Esperando que el tren vuelva a arrancar, camino a Mongolia.

viernes 17 de agosto de 2007

Camino a Mongolia

Poco a poco me voy despidiendo de Rusia, luego de tres intensas semanas en las que vivi muchas experiencias, recorri miles de kilometros, descubri mucha gente interesante, muchas fascinantes formas de vida. Si todo va bien en la conflictiva frontera ruso-mongola, maniana empezare la segunda etapa de este viaje: mi periplo mongol. El tren sale maniana muy temprano, y llega 25 horas despues a Ulan Bator. Ahi intentare cambiar moneda (de rublos a togrogs, la moneda mongola), e intentar descifrar los carteles en mongol para encontrar el hostel que reserve. Otra aventura mas. Sin embargo, siento que estoy mucho mas "curtido" que los primeros dias, cuando era un inocente y temeroso viajero, cuidandose a cada paso de posibles atracos, policias corruptos y demas amenazas. No se que disponibilidad tendre para conectarme en Mongolia, asi que anticipo que estare unos dias sin actualizar el blog. Hasta Mongolia, pues!

Mientras tanto, dejo un pequenio recital que ofrecia una familia siberiana en el Museo de Arquitectura en Madera, muy cerca del lago Baikal...

Baikal... el quinto oceano

Ayer fui a una excursion que organizaba el hostel donde estoy parando ahora hacia el pequenio pueblecito de Litsvianka, a 70 km de donde estoy ahora, la ciudad siberiana de Irkutsk. Un lugar muy pero muy tranquilo, bastante turistico, con pocos habitantes... al lado del impresionante lago Baikal. Es un lago que, de tan grande, no puede verse la otra orilla. Y es tan profundo que lo llaman el quinto oceano (su punto mas profundo alcanza 1.5 km!). Por eso la gente del lugar lo llama, y con razon, el quinto oceano del planeta. Los que me acompaniaba en el tour se volvio a Irkutsk, pero yo decidi quedarme a pasar la noche ahi, a contagiarme de la magia y la energia del lago. Y fue, hasta ahora, una de las mejores cosas que me pasaron en el viaje. Es increible la paz y la fuerza de tanta naturaleza, el ruido de las olas, el suave pasar del viento, el canto de las gaviotas... Comi omul, el pescado ahumado tipico del lago, estaba bueno pero no tanto como me contaron. Incluso viaje en barco una hora por el lago, hasta llegar a otro pequenio poblado llamado Port Baikal...


Y con mis companieros de tour, ayer por la tarde...


Despues me fui a perder entre el frondoso bosque de las montanias que costean el lago. Y encontre un acantilado espectacular, en el que me quede un par de horas, solamente admirando el paisaje, meditando, no pensando en nada, solo conviviendo en paz con la naturaleza... Es como que despues de eso uno se olvida del mundo y, paradojicamente, mas parte del mundo se siente. Creo que siempre mantendre en mi retina las imagenes que he visto hoy. Y que voy a extraniar un poco al lago Baikal.

Despues de tanta paz, volvi a Irkutsk. En el hostel en el que me encuentro, por fin, he visto extranjeros desde que sali de Moscu, hace casi ya tres semanas. Holandeses, italianos, estadounidenses, brasileros, y los rusos del hostel, claro. Y el domingo, bien temprano, sale mi tren para mi sexto destino, y la segunda gran etapa de esta travesia: Ulan Bator, la capital mongola.

Y finalmente, unas imagenes de estos dias...

Mirando el paisaje. Y al que saca la foto...


Suiza? No, Lago Baikal.


Hacia cualquier lado donde se mire, el paisaje no deja de sorprender.


Una vista de la peatonal de Irkutsk.


El atardecer cae lentamente en el gran lago.

miércoles 15 de agosto de 2007

Hacia el Baikal



Hoy, por primera vez desde que sali de Moscu (osea hace casi quince dias) pude hablar espaniol con alguien. Es una sensacion extrania, porque de repente te dan mas ganas de hablar y hablar, tanto tiempo hablando ingles y chapurreando ruso... Me encontre con unos chicos de Alicante y Baleares que hacen mi mismo recorrido, aunque con unos dias de retraso. Fuimos a comer unas pizzas a un restaurante que esta abierto las 24 horas. Ademas, son los primeros extranjeros que me encuentro desde que sali de Moscu, todo el tiempo estuve rodeado de rusos y mas rusos. Maniana, seguramente, voy a visitar el Lago Baikal e intentare pasar una noche alli. Aun no tengo ni idea donde pasar la noche, si en un hotel, si en un albergue, si en la playa... Pero bueno, tengo 100 km de camino para pensarlo. Do svidanya!

Por fin, algunas imagenes de Krasnoyarsk...

Despues de pelearme un buen rato con esta maldita conexion, ahora puedo colgar algunas imagenes de lo que acabo de contar. Ahora me encuentro en Irkutsk, intentando decidir que hacer el resto de los dias. Seguramente no pasare por mi proximo destino, la cercana y atractiva ciudad de Ulan Ude, porque no tendre mucho mas tiempo. Asi que maniana tendre que ir a comprar los billetes de tren para Ulan Bator, la capital mongola. Voy a ver de que manera decirle en ruso al hombre que vende los billetes en la estacion "uno para Ulan Bator, ida...". Tambien tengo que averiguar de que manera hacer alguna excursion al lago Baikal. Mientras tanto, Irkutst amanecio soleado, con un clima muy agradable, y se nota que es una ciudad que esta, mas que nada, adaptada al turismo y no a la industria. Odio este tipo de comparaciones, pero he leido por ahi que la llaman "la Paris de Siberia". Si tuviera canales seria "la Venecia de Siberia" y si tuviera un reloj muy parecido al Big Ben seria "la Londres de Siberia". Igualmente, es una ciudad muy agradable, no muy ruidosa y menos congestionada que las otras ciudades rusas que visite. Cuando pueda, colgare algunas fotos de Irkutsk. Ahora, las imagenes de Krasnoyarsk...

Una maravillosa vista de uno de los poblados que rodea al parque nacional Stolby. Por su forma, a este valle lo llaman "el sofa".


Elvira, la chica de Krasnoyarsk que me llevo a recorrer muchos lugares interesantes de la ciudad. Detras, el puente que une la zona centrica de la isla que los lugarenios llaman "la isla de los deportes", por encontrarse alli muchas instalaciones deportivas.


Detras mio, el mismo parque nacional y un pequenio poblado. Denis me explico que en realidad no era un poblado, sino un campo de verano para ninios construido por Stalin, para "educarlos" a la manera sovietica, incluso en sus vacaciones de verano.


Denis, el chico que me hospedo en Krasnoyarsk, en la punta de una de las colinas que trepamos. Detras, el maravilloso paisaje del parque nacional Stolby.


No podia faltar tampoco en Krasnoyarsk. La estatua de Lenin, frente a un edificio publico.

martes 14 de agosto de 2007

Quinto capitulo: Irkutsk



Dieciseis horas de tren despues, luego de soportar lo que acabo de contar (los "problemas con la ley"; ver el post anterior), de los olores ajenos, un insoportable dolor de cabeza y el calor del compartimiento, por fin ya estoy en el quinto destino de esta travesia: Irkutsk. Y ya en la mitad exacta del viaje: pasaron 17 dias, pero aun faltan 17 dias mas... Irkutsk es una ciudad de 600 mil habitantes, que esta a las puertas del lago Baikal, uno de los mas grandes del mundo, el mas profundo y en el que se encuentra el 20% del agua potable del planeta. Despues de llegar a la estacion, afortunadamente me resulto muy sencillo encontrar el albergue que habia reservado, esta bastante centrico. Maniana tengo que hacer bastantes cosas, como registrar mi visa (para evitar posibles inconvenientes en la frontera con Mongolia), lavar la ropa (hace mas de dos semanas que ando con la misma ropa sin lavarla...), comprar los billetes de tren hasta Ulan Bator y Pekin, ver de encontrar alguna manera de viajar al Baikal (que esta a 70 km de Irkutsk) y comprar alguna que otra chucheria rusa, antes de dejar el pais. Cuando tenga alguna foto interesante de esta ciudad, la colgare... si me lo permite esta conexion.

Antes de despedirme de Krasnoyarsk, Denis (el chico que me hospedo en su casa), me invito a hacer una caminata por las montanias del parque nacional Stolbi, a las afueras de la ciudad. El es un experimentado caminante sobre las montanias, y mi estado atletico no me permitia seguir su ritmo. Entonces siempre me quedaba atras, pero por suerte el me esperaba. Estuvimos todo el dia recorriendo picos, promontorios y vimos panoramicas impresionantes de los pueblecitos que circundan Krasnoyarsk... Pasaban las horas y subiamos, bajabamos, yo estaba con la lengua afuera, no daba mas. Encima con el unico pantalon decente que tengo, hecho una verdadera porqueria. Paramos un momento para tomar te, y despues el energico Denis dijo "seguimos?". Bueno, sigamos. Seguimos subiendo y subiendo. Pero ya se estaba haciendo tarde, la noche poco a poco empezaba a caer y yo tenia ganas de volver (eran las 8 y media y mi tren salia a las 12 de la noche). Entonces le dije a Denis que volvieramos. Pero el antes me dijo que me queria llevar a otro lugar en el que habia vistas espectaculares. Yo estaba agotadisimo, seguimos subiendo y subiendo... sin embargo las vistas eran fabulosas, Denis tenia razon. Me estaba poniendo muy nervioso, queria bajar para ducharme, comprar comida para el viaje y prepararme para el tren. Entonces bajamos, Denis enseguida, yo detras. Por suerte llegamos a tiempo a casa, pero totalmente deshecho, encima empapado porque (para mas inri) a la vuelta se largo una tormenta... Asi fue como me despidio Krasnoyarsk. Aunque me fui muy satisfecho por todas las cosas que hice, las personas que conoci, las cosas que aprendi, y por haber hecho un nuevo amigo.

Lamentablemente, como en ocasiones anteriores, no me es posible colgar fotos y videos de mis dias en Krasnoyarsk por culpa de esta malisima conexion a Internet... Prometo encontrar un ciber mejor y ponerme al dia con las imagenes. De momento, solo tendran que conformarse con estas letritas... Ahora me voy a dormir, a recuperarme del viaje en tren y a programar mis horas en esta nueva parada: Irkutsk.

Momento de tension con la ley



Durante el trayecto Krasnoyarsk-Irkutsk tuve un pequenio y muy curioso "percance" con la (supuestamente) policia rusa. Todo tenia demasiado aroma a KGB. De todas maneras, no paso absolutamente nada, simplemente el momento de tension. Fue asi: resulta que el tren se detiene un momento en una estacion bastante desolada, por la maniana. Ya habiamos pasado un nuevo huso horario, en el que estoy ahora (hora de Irkutsk). Yo compartia camarote con un cuarenton, un chico de unos 25 anios y una seniora de unos 50. Hacia bastante calor y el cuarenton expelia un olor a pie bastante molesto (por no hablar de su olor a sudor, en un compartimiento de 2 por 4). Entonces dos policias se acercan a nuestro compartimiento, miran a las cuatro personas y me llaman a mi, solamente a mi (yo preguntaba "y porque solamente a mi"?). Me preguntan "Miesta?", osea cual era mi litera, en ruso. Yo se la senialo. Luego me dicen "Dockumenti!". Me pongo de pie, saco mi pasaporte de mi rinionera interna y se lo doy. Entonces los seniores (que no eran muy amables que digamos) empiezan a revisar hoja por hoja, miran todo, hablan entre ellos, me sacaban los papelitos que tenia metidos en el porta pasaporte... Uno de ellos dice... "ah... italiansky!". Los segundos me parecieron horas. Mis companieros de camarote miraban, expectantes. Entonces despues de un rato me devuelven el pasaporte, los papeles que sacaron, me dicen "thank you", se dan media vuelta y se van, como si nada. Quizas querian saber mi nacionalidad, porque estoy practicamente seguro de que yo era el unico extranjero en ese vagon y en ese tren. Despues de este incidente volvi a mi litera, aliviado, y ya estaba pensando en que parte de Siberia me iba a tocar picar piedra.

domingo 12 de agosto de 2007

Krasnoyarsk, rojas colinas...



Mientras la lluvia sigue cayendo incesante sobre Krasnoyarsk, ahora estoy descansando un poco de la interminable caminata de hoy. Hoy fui a dar unas vueltas por la ciudad con Elvira, una krasnoyarsenka (no se como es el gentilicio de esta ciudad) amiga de Denis, que me llevo a muchos lugares que no aparecen en la guia Lonely Planet. Elvira estudio economicas y me contaba que estaba muy nerviosa porque el martes empieza un nuevo trabajo, por primera vez va a trabajar de algo relacionado con lo que estudio. Krasnoyarsk, una ciudad practicamente desconocida en Occidente, es un sitio muy interesante, con muchas cosas para visitar. Fuimos al museo Regional y realmente me impacto mucho la cantidad de pueblos y culturas diferentes que habitan esta region. Este museo intenta abarcar toda la historia del oblast Krasnoyarskaya (el nombre de esta gigantesca region), desde la epoca historica hasta nuestros dias. Y aunque los carteles explicativos estaban en ruso, por suerte Elvira supo traducirme muchas de las cosas que le preguntaba (en ingles). Despues subimos a la colina donde se encuentra una capilla muy famosa (mas que nada, porque aparece en los billetes de 10 rublos). Krasnoyarsk en ruso significa, precisamente, colinas rojas.

Luego paseamos por el centro y por el puente principal que atraviesa el enorme rio Yenisei (en Siberia todos los rios son enormes). Visitamos un lugar muy importante durante la Segunda Guerra Mundial, un parque muy grande y vi montones de fuentes por todos lados (Krasnoyarsk es, curiosamente, la ciudad con mas densidad de fuentes de Rusia, segun me conto Elvira). Lo bueno de encontrarte con gente de la zona es que uno puede enterarse de cosas que no cuentan las guias ni los libros. Eso es precisamente lo mas interesante de un viaje: conocer a las personas, como viven, como sienten, que piensan. Los rusos que he conocido se interesan mucho por saber que piensa la gente extranjera sobre su pais, tambien son muy curiosos sobre cosas de Occidente. Y se esfuerzan por caer bien, por ser amables y calidos. Realmente no deja de sorprenderme la amabilidad y hospitalidad rusa, como en muy pocos paises del mundo. Elvira, incluso, me conto que cuanto mas al este de Rusia se viaja, mas amable y calida es la gente. Creo que tiene razon.

Maniana parto para mi siguiente destino: Irkustk. Unas 20 horas en tren, un nuevo huso horario. Espero desde alli poder colgar fotos de esta ciudad, ya que este ciber (el mismo de ayer) es demasiado lento. En Irkutsk pasare cuatro dias, visitare el lago Baikal y luego sera hora de enfrentarme a la burocracia rusa para atravesar la frontera con Mongolia. Momento en que empezara una nueva etapa de esta aventura...

sábado 11 de agosto de 2007

A mitad de camino



Por fin llegue... Despues de un interminable viaje de 36 horas, finalmente ya estoy en mi cuarto destino: Krasnoyarsk. Una ciudad que se encuentra en la mitad exacta de mi camino, y en el medio de Siberia. Metropoli poblada por un millon de habitantes, capital de una region tan grande como toda Europa, desde los montes Altai hasta el Oceano Artico. Y que se encuentra dentro de un nuevo huso horario, asi que nuevamente tuve que cambiar la hora de mi reloj, que ya se esta volviendo loco, asi como mis horas de suenio.

El viaje en tren fue lo mas aburrido que me toco vivir hasta ahora. Estuve en un compartimiento con un bigotudo que solamente leia y dormia, y un padre con su hija que solamente hablaban bajito entre ellos. Cada uno se comia su comida, y nadie hablaba con nadie. Y yo que habia comprado un monton de comida para compartir y estaba preparado para largas charlas en ruso, diccionario mediante (si tomo como antecedente mi anterior trayecto, entre Niznhy Novgorod y Yekaterimburgo). En el viaje, por tanto, me limite a leer, escribir, comer de mi comida, dormir (hacia mucho que no dormia tanto...) y pasear por los minusculos pasillos del vagon numero 5. Solamente baje a estirar las piernas en Novisibirsk, una estacion enorme, la ciudad mas grande de Siberia. En la estacion le compre a una matushka una especie de pizza que estaba buenisima. El viaje se hizo interminable, las estaciones pasaban una detras de otra, la litera me parecia cada vez mas dura, los minutos parecian horas... Pero por fin estoy aqui.

En Krasnoyarsk estare solo dos noches. Estoy parando en la casa de Denis, otra persona que contacte a traves del Couch Surfing. Denis es profesor de sociologia de la Universidad de Krasnoyarsk, suele viajar a China y Europa a dar conferencias y habla un ingles perfecto. Y lo curioso es que es muy joven. Gentilmente me fue a buscar a la estacion, me invito a desayunar hortalizas del huerto de sus padres (o "dacha", casa de campo, algo muy tipico en Rusia). Mientras tomaba mi "chai" vi que adherido a la pared habia una especie de radio muy vieja. Denis me conto que es una radio de la epoca sovietica: todas las casas estaban obligadas a tener una, ya que se las proporcionaba el gobierno. Y, claro, tenia solo una estacion, la del gobierno. Pero lo curioso del caso es que a las 6 de la maniana en punto la radio comenzaba a sonar y entonaba el himno comunista. Y aunque uno quisiera apagarla, no podia... la radio seguia funcionando hasta que no acabara el himno! Y mas curioso aun, es que esa estacion de radio sigue emitiendo hoy en dia (a pesar de que pasaron 20 anios de la caida del comunismo) aunque ya no es obligacion tener un aparato de esos en casa. Despues, empezo a llover a cantaros. Incluso ahora que son las 6 y media de la tarde, sigue lloviendo. De todas maneras, me anime a venir a dar una vuelta por el centro de la ciudad (tuve que tomarme un bus, ya que Denis vive algo lejos del centro). Antes le pregunte como hacer para volver, me dio un mapa y me indico lo mejor que pudo el camino de vuelta. Espero esta vez no perderme cuando regrese. Asi que tome coraje, sali con mi paraguas, mi abrigo... y pa'lante.

Por el diluvio que esta cayendo no pude apreciar bien la ciudad. Solo camine por las calles comerciales del centro (que me parecen exactamente iguales a las de las otras ciudades en las que estuve). El lunes quizas visite la orilla del rio Yenisei o una iglesia que se encuentra arriba de una montania, cerca del centro, famosa entre los rusos porque aparece en los billetes de 10 rublos. Denis dijo que maniana, si hacia buen tiempo, iriamos a dar una vuelta por unas montanias que estan bastante cerca. Ya tenia ganas de ver naturaleza, desde que pise Rusia solamente vi asfalto y vias de tren. Quizas sea un preludio de lo que me espera dentro de un par de dias: el alucinante lago Baikal.

Lamento no poder colgar fotos o videos de todo esto que acabo de contar porque la conexion de este ciber es nefasta... Es lo malo de estar en Cyberia.

miércoles 8 de agosto de 2007

De nuevo a los trenes...


Nubes, amenazas de lluvia, tiempo bastante fresco... Hoy me despido de esta ciudad con no mucha melancolia (menos que cuando me despedi de Nizhny Novgorod). A las 7 de la tarde me subo mi tercer tren con destino a Krasnoyarsk. Sera el recorrido mas largo de todos: mas de 35 horas de viaje, una distancia similar a la que existe entre Barcelona y Helsinki, o entre Buenos Aires y Lima. Por eso, tengo que advertir a los lectores de Siberian Dream que estare (quizas) un par de dias sin actualizar el blog, como minimo hasta el sabado. Cuando pise Krasnoyarsk, podre decir que ya estoy realmente en Siberia. Por fin. Con tanto tiempo arriba del tren, sera una incognita saber quien me tocara como companero de viaje. Y de que manera pasaremos el tiempo, de que hablaremos, que comeremos, que beberemos... Pero eso es lo que vine a buscar: aventura, incertidumbre, sorpresas, descubrimientos, experiencias...

Aunque vine de viaje yo solo, se puede decir que ayer por la manana estuve realmente "solo" por primera vez en el viaje. En estos doce dias de periplo ruso, siempre estuve en compania de gente. Sergei se fue a trabajar y me dejo durmiendo en su casa. Aproveche para recuperar el sueno perdido, arreglar mis cosas, afeitarme, escribir (ya tengo como 40 paginas escritas en mi cuaderno) e incluso me dio tiempo de afinar la guitarra de Sergei. Despues me tome un bus hasta el centro de la ciudad. He de recordar que Sergei vive a una hora de viaje en bus hasta el centro, y yo solito me fui para Yekaterimburgo, acompaniado de mi mapa y mi mochilita. Fue mucho menos dramatico que el dia anterior, en el que Oleg y sus amigos me metieron en un minibus de vuelta a casa sin saber yo donde cuernos estaba, en un coche atestado de rusos que me miraban raro (o, al menos, eso me parecia a mi). Ayer recorri nuevamente la ciudad y volvi a pasar por los mismos lugares que el dia anterior. Una muestra: anduve por la peatonal principal de la ciudad y ese paseo confirmo' lo que sospechaba: que todas las peatonales del mundo son exactamente iguales. Sino, miren...



Me di cuenta que ya tenia ganas de irme, tengo ganas de pasar a mi siguiente destino. Victor, un viajero que contacte por internet y que hizo el mismo viaje el anio pasado, tenia razon: con dos dias es suficiente para conocer las ciudades por las que pasa el Transiberiano. Ya es mi tercer dia aqui y me estoy aburriendo. Y ademas, tengo muchas ganas de naturaleza, hasta ahora solo he conocido ciudades, grandes y ruidosas ciudades. Anhelo con muchas ganas llegar al Lago Baikal, una verdadera maravilla de la naturaleza, o la estepa mongola, y convivir con los nomades en sus gers... Pero eso es otro capitulo de la historia. Capitulo que aun no me toca vivir. Ahora solo se que tengo que ir al supermercado a comprar comida para el larguisimo viaje. Hasta dentro de un par de dias. Do vstriechi!

martes 7 de agosto de 2007

Yekaterimburgo. Dia 2.

Segundo dia en Yekaterimburgo. El cansancio me esta venciendo, llegue tardisimo a la casa de Sergey, me voy a dormir temprano si es que los voraces mosquitos me lo permiten. Bueno, temprano es un decir, son las 11 de la noche, segun el huso horarario que me toca por estos dias. Hoy me levante a las 8 de la maniana porque Sergey se iba a la oficina, y como vive a 10 km del centro de la ciudad, me fui con el en el coche hasta su oficina. Me fui caminando hasta el centro (como 20 minutos andando) y me puse a hacer el mini tour correspondiente. Visite el sitio donde asesinaron a la familia real rusa y, para mi sorpresa, hoy es una lujosisima iglesia (segun me contaron luego tiene solo 7 anios de vida y es tiene las figuras sacras mas costosas de Rusia), y una iglesia en el que la familia real es elevada a la categoria de santos. Me quede sorprendido al ver las imagenes de Nicolas II (el ultimo zar de Rusia) con atuendos sagrados, la santa aura y sosteniendo la cruz ortodoxa en su mano derecha... En fin. Luego me encontre con Oleg, un amigo de Sergey que conoci ayer, y se presto a hacerme conocer la ciudad. Fuimos a comer a un restaurante japones, pero yo en realidad pedi comida rusa. Y despues me presento a otros amigos que me enseniaron algunas palabras en "slang" ruso, incluso algun que otro insulto. Quien sabe, quizas tenga que utilizarlas alguna vez en lo que me queda de viaje.

Yo con Oleg y sus amigos. Y el mochuelo, claro.


Enterandose de la realidad rusa, en la peatonal principal de Yekaterimburgo.


Es normal encontrar botellas vacias por todas las calles de Rusia. Incluso la gente bebe cerveza por la calle a toda hora. Detras, la Iglesia de la Sangre, en la que se encuentra el lugar donde mataron a la familia real.


Monumento a los caidos en la guerra con Afganistan.


Y una panoramica de la ciudad, desde el edificio mas alto de Yekaterimburgo.

lunes 6 de agosto de 2007

Tercer capitulo: Yekaterimburgo



Yekaterimburgo, Ekaterimburgo, Yekaterimburg... La tercera ciudad de Rusia, la ciudad de los Urales, la puerta de Asia, la capital de la mafia... He leido y escuchado muchos nombres y denominaciones de la ciudad en la que ahora me encuentro. Llegue hoy por el mediodia a Yekaterimburgo (asi la llamare de ahora en adelante), traspase el primer huso horario de Rusia (+2 respecto a Moscu) y ya estoy geograficamente en el continente asiatico. Y las cosas que vivi desde que despedi a Anya y Alex de Niznhy Novgorod fueron realmente increibles. Las relatare en breves palabras porque ahora estoy en la PC de Sergey (el chico de Couchsurfing que contacte en esta ciudad) y tampoco quiero abusar de su amabilidad...

Bueno. Me despedi de los chicos de Novgorod, y me subi al tren. La hospitalidad que me dieron fue realmente increible, ojala puedan venir a Barcelona algun dia para, de alguna manera, devolverles esa hospitalidad. Me subi al tren. El trayecto que compre de Niznhy a Yekaterimburgo era kupe (segunda clase), en el que comparto compartimiento (valga la redundancia) con tres personas mas. Me toco viajar con Irina, veterinaria de 34 anios que vive en un pequeno pueblo de Siberia, su pequenio hijo Anton y con Natasha, de 26 anios, de Cheliabinsk una ciudad de un millon de habitantes al sur de Yekaterimburgo; Natasha trabaja en una fabrica de especias y venia de visitar a sus parientes en un pueblo cercano a Niznhy, y volvia a su casa, en la que vive con su marido. Anton tiene 8 anios, habla un poquitito de ingles (el que le ensenian en su escuelita de Siberia) y le gusta el futbol. Tengo que aclarar, que nadie hablaba ingles (Natasha y Anton tan solo unas pocas palabras). El resto me entere por medio del diccionario espaniol-ruso que llevo y con senias. Y con mucha paciencia y ganas de conocer otras personas. Irina me parecio una persona maravillosa. Siempre con su gran sonrisa y sus ojos brillantes me ofrecia para comer (se asomaba a mi litera y me decia "Franka... kushet?"), sin pedir nada a cambio, me ofrecia tomates y manzanas de su huerta (que estaban buenisimas) y cuando me contaba que eran plantados en su pueblo se notaba un poquito de orgullo. Me preguntaron muchas cosas sobre mi, sobre mi vida y porque habia elegido hacer un viaje asi. Con mi casi nulo ruso, el diccionario y paciencia, intente explicarles que en Espania los toros no van caminando por la calle, les conte sobre San Fermin, me preguntaron por la Tomatina, quisieron saber sobre mi trabajo, mi familia, mis deportes favoritos... Y asi fui descubriendo a tres personas maravillosas. El viaje duro casi un dia, y en ese tiempo y con la barrera del idioma, igualmente nos hicimos grandes amigos. Nos intercambiamos los e mails y despues me acompaniaron hasta la parada de los trolebuses. Pero aqui no termina la historia. Natasha se despidio porque tenia que tomar un bus hasta su ciudad. Yo, mientras tanto, tenia que tomarme el trolebus 18 (para ir a la oficina de Sergey, a 20 min. de la estacion de tren) y, como se supone, no tenia idea de como llegar. Irina y su hijito se quedaron conmigo porque tenian que esperar 3 horas para su proximo tren, entonces me llevaron a la estacion, Irina pregunto a todo el mundo cual era el bus que me dejaba mas cerca en la calle Studenskaya, a una, a otra persona, hasta que encontramos la parada. Y no solo eso. Se quedaron conmigo para esperar a que tome el bus. Yo estaba maravillado con tanta amabilidad. Pero el bus no llegaba. Irina se puso a hablar con una seniora que tambien esperaba el 18 (cosas que evidentemente no comprendi), y finalmente me dijo (en ruso, pero no se por que lo comprendi) que aparentemente los choferes de la linea 18 no trabajaban y que debia tomar otra linea, que me fuera con la seniora que hacia el mismo camino. Me despedi de Irina y Anton con montones de "Paka" y de "Spasibas", agradeciendole enormemente tanta predisposicion, y encantado con su predisposicion. Espero verlos alguna otra vez en mi vida y aprender un poquito mas de ruso para que me cuenten mas de sus vacaciones en el Mar Negro o lo preciosa que es su casa de campo en primavera.

Bueno, finalmente segui a la abuela, a quien por supuesto tampoco entendia. Recordar que yo iba con mis dos mochilotas a todos lados(la mas grande pesa 20 kilos), y el calor era bastante molesto. Despues de esperar un rato, nos subimos al bus 19. Cada vez que miraba el mapa que habia comprado en un quiosco de diarios la abuela se enfadaba (quizas pensaba que no confiaba en ella) y hasta me lo saco y todo. Bajamos, pregunto a varias personas donde estaba la famosa calle Studenskaya. Nadie sabia. Yo ni idea donde estaba. Sin embargo, nunca perdi la calma. Entonces seguimos caminando, la abuela me hablaba y me hablaba, y yo respondia con varios "aha", "da" o "jarasho"... Hasta que finalmente encontramos la calle. Me despedi de la seniora con la misma gratitud que con Irina. Y a los pocos metros encontre la oficina de Sergey. Ahora estoy en su casa, vive en un barrio de las afueras de la ciudad, un sitio muy tranquilo y rodeado de arboles. Conoci a su amigo, Oleg, que me pregunto muchas cosas sobre la politica de Europa que le interesaba saber (ya que estudia ciencias politicas y, por suerte, habla bien ingles) y se ofrecio para llevarme a conocer la ciudad. Pronto me ire a dormir, con un sentimiento de fascinacion por la gente incomparable que estoy conociendo en mi camino. Gente que jamas olvidare...

Y para cerrar este post, imagenes y rostros de algunas de las cosas que acabo de contar...

Una pareja camino a Niznhy, en la estacion de Kursky, Moscu. Ella, neocelandeza, el ingles. Su viaje terminaba nada menos que en Nueva Zelanda, en donde se casarian y se quedarian a vivir. En la imagen, sosteniendo mi guia Siberian Dream y presentando al afamado Mochuelo, la mascota que esta causando verdadera sensacion en Rusia, Siberia y en el mundo entero.


Ofreciendo un concierto de balalaika, frente al Kremlin de Niznhy Novgorod.


Anya, Alex y servidor, mis amigos de Niznhy, que me fueron a despedir a la estacion.


Una parada para estirar las piernas en la estacion Kirov, a mitad de camino entre Nizjny y Yekaterimburgo.


Yo, Natasha, Anton e Irina, mis companieros de kupe en mi segundo trayecto en el Transiberiano.

Nizhny, desde el Kremlin

Antes de partir, cuelgo una vista panoramica de la apacible Nizhny Novgorod...

sábado 4 de agosto de 2007

Hacia un nuevo destino...



Hoy domingo me despido de Niznhy. Mi tren sale a las 12 del mediodia y llego a las 12 de la manana del dia siguiente. Pero con dos horas mas, ya que atravieso un nuevo huso horario. Asi que tendre que comprar viveres para tan larga travesia en un tren que, pronto, sentire como si fuera mi casa.

No se porque, pero siempre recordare esta ciudad con una sonrisa. Y quizas con algo de melancolia. Sera por lo bien que me hicieron sentir Alex y Anya en su casa; por el suave susurro de las tardes del sabado junto al rio; por la nostalgia que me transmitio el viento del Volga mientras llovia; por la tranquilidad de la gente que camina por la calle (en comparacion con la frenetica Moscu); por los acordes de la balalaika en la puerta del Kremlin; por la ceremonia ortodoxa que me sorprendio caminando junto al Volga, impregnada del color verde del traje de los sacerdotes, de sus largas barbas, de las oraciones o lamentos de las creyentes... Pero un viaje, como la vida, debe seguir su andadura. Aun tengo mucho camino por recorrer, mucha gente por descubrir, muchas cosas por conocer. Nos vemos en dos dias, en Yekaterimburgo.

De Nizhny a Ekaterimburgo


La tarde cae lentamente frente al Volga, en Niznhy Novgorod.

Mientras escucho el cd con musica rusa moderna que Alex me grabo como recuerdo, escribo este nuevo post. Manana parto para mi tercer destino: Ekaterimburgo. En casa de Anya y Alex me siento tan comodo que me quedaria algunos dias mas, la verdad que son dos personas muy serviciales y encantadoras, me siento como en mi propia casa. Por eso, quizas, me de un poco de pena irme tan pronto. Pero ya tengo el billete de tren. Hoy voy a intentar solucionar un problema de papeles que me podria dar inconvenientes al cruzar la frontera Rusia-Mongolia y despues, por la noche, seguramente iremos a algun restaurante a comer algo tipico de aqui. Anoche vivi un momento de tension cuando volvia de recorrer la ciudad: Anya y Alex viven en un bloque de edificios un poco alejado del centro. Alex me indico en mi planito como tenia que hacer para volver... pero finalmente me perdi. Era como las 9 de la tarde-noche, y yo perdido y rodeado entre grises y gigantescos bloques de pisos soviet-style. El tiempo pasaba, se hacia de noche, intentaba preguntarle a algunas personas que pasaban ("ulitsa oranjereina, pazhalsta?") pero cuando me respondian, era lo mismo que nada (no entendia una palabra...). Iba y volvia y parecia que habia pasado mil veces por el mismo sitio, y nada. Intente llamar a Anya al movil, pero la poco amistosa voz grabada de la mujer de la compania de telefonos me decia algo que tampoco entendi, pero que evidentemente no podia comunicarme. Los minutos me parecian horas, la noche ya casi lo cubria todo, los edificios grises me miraban amenazantes. Entonces se me ocurrio (no se porque) quitarle el prefijo 07 al movil de Anya (el codigo internacional de Rusia)... y me contesto. A la media hora Alex me vino a buscar. Ufff... ya estaba pensando en que recoveco de alguno de esos bloques de pisos iria a pasar la noche. Despues fuimos a tomar algo a un bar del centro. Y, tras una semana aqui, bebi vodka por primera vez en Rusia. Cambie un mal trago por un muy buen trago.

jueves 2 de agosto de 2007

Segunda parada: Niznhy Novgorod



Cuatrocientos kilometros y siete horas despues, tras un placentero viaje en tren en tercera clase, ya estoy en mi segunda ciudad de Rusia, Niznhy Novgorod. Una metropoli industrial, algo gris, atravesada por los rios Volga (el mas grande de Europa) y Oka. El tren fue sorprendentemente puntual, tanto a la partida como a la llegada. He aqui una pequena muestra del trayecto Moscu-Niznhy. No podia hacer mucho ruido porque la gente dormia... y roncaba:



A la estacion me vino a buscar Anya, la chica que contacte a traves del Couch Surfing. Realmente fue muy amable conmigo, salio del trabajo para venir a buscarme, aprovecho para ir a recoger unos papeles para su trabajo (trabaja en una agencia turistica y habla como cinco idiomas) y me conto cosas de su ciudad. Por ejemplo, los "drinking tours" que hacen los moscovitas en Niznhy: como beber en Moscu es demasiado caro, los hombres de negocios y no tan de negocios viajan toda la noche en tren, aprovechan el trayecto para bajarse un par de botellas de vodka cada uno, llegan totalmente borrachos a la ciudad, pero siguen... Viajan en barco, recorren la ciudad, se relajan (muchos van a relajarse a "casas de masajes") y finalmente vuelven a Moscu sin ningun tipo de estres... pero con el higado destrozado, seguramente.

Ahora estoy en la casa de Anya y Alex, su novio. Hace solo pocas horas que nos conocemos y ya me hicieron sentir como en casa. Es increible, el mundo esta lleno de gente alucinante y uno va con miedo por el mundo pensando en la gente danina que uno puede encontrarse. Y es precisamente ese mismo temor el arbol que no nos deja ver el bosque. La verdad que el planeta Tierra es alucinante. Estoy orgulloso de ser terricola.

Un extrano festival de musica en la Plaza Roja

Antes de partir, pase por la Plaza Roja y me encontre un festival de musica demasiado extrano. Cientos y cientos de jovenes bastante borrachos y vestidos de marinos (como se ve en el video) coparon la plaza Roja para escuchar a unos viejos militares que hacian karaoke con musica entre rusa y electronica... La verdad, bastante extrano para mi. Creo que celebraban algo relacionado con la milicia o la marina, la gente estaba exaltadisima. Y yo, como un simple turista, metido entre la multitud y preguntandome que gritaba la gente...

Proxima estacion: Niznhy Novgorod


Hoy por la noche parto hacia la "tercera capital" de Rusia. Niznhy Novgorod es una ciudad muy poco conocida para el llamado "mundo occidental", pero voy un par de dias porque me la recomendo la persona que me tramito los visados. Tenia un problema, que era que no tenia alojamiento. Estaba la posibilidad de plantarme en la estacion y dirigirme al hotel mas barato recomendado por la Lonely Planet. O arriesgarme y escribir a alguien que este apuntado a traves del sistema Couch Surfing, en el que gente que presta un espacio de su casa (sofa, colchon o incluso el suelo) te permite pasar algunas noches... sin pagar nada. Me respondio una chica que vive con su novio, incluso me dijo que me invitaba a un festival aereo al que ellos iban, que se haria en una ciudad cercana. A ver con que me encuentro. Al menos (eso espero) ya tengo techo. Hoy parto para la nada amistosa estacion de Kursky, y despues tomo el tren, asi que quizas no actualice el blog por un par de dias. Por lo tanto... nos vemos en un par de dias en NN!! (Niznhy Novgorod, para los amigos).

miércoles 1 de agosto de 2007

Algunas instantaneas de hoy


Imagenes de una soleada tarde moscovita...

A pesar de que pasaron 20 anios de la caida del comunismo, la figura de Lenin sigue omnipresente en la iconografia rusa. No asi la de Stalin...


Follow the Moskva, down the Gorki Park...


En una ciudad tan frenetica, el parque Gorki es una isla de paz.


Una chica que vendia almendras, frente al Museo Pushkin.


Tenia sed, y me compre esta bebida que no entendia que era. Sigo sin entender que era, pero tenia gusto a miel.

Estacion Kursky... manana nos volvemos a ver


Por la noche fui a hacer un estudio de campo de la estacion Kursky, la que parto manana. En la guia Lonely Planet advierten de no frecuentarla demasiado, ya que el ambiente no es del todo amistoso. Pero en fin, no me queda otra, mi tren sale de ahi. El estudio de campo consistio en saber que cuernos hacer en la inmensa estacion. Donde podria estar mi anden, mi tren, el numero de vagon, todo... Tuve una idea, que creo que puede resultar, que fue la de copiar los carteles en los que aparecia mi tren, y aqui en el albergue analizarlo mejor. Recuerden que esta todo en ruso, y en cirilico para mas datos. Y para mas inri, tenia que tener un ojo en lo que anotaba y otro en la policia, ya que si te ven con cara de turista inocente ya vienen a molestarte. Asi que puse cara de ruso (si, se puede poner cara de ruso) y me hice el experto. Creo que hice bien, manana posiblemente encontrare mas facil el bendito tren numero 22... Eso espero.

Ahora sigo con mi busqueda de alojamiento en Niznhy Novgorod. Mientras el ruso del albergue me esta traduciendo el billete de tren, justo en este momento estoy viendo que me acaba de responder una pareja de N. Novgorod a traves del Couch Surfing, una red de personas que ofrecen su sofa para pasar la noche (www.couchsurfing.com). Ya que no tuve exito para encontrar por internet en esta ciudad un alojamiento barato, creo que parar en lo de estos chicos puede ser una aventura interesante. En todo caso, puedo ir a los hoteles baratos que recomienda la Lonely Planet. Manana comienza el segundo capitulo de esta aventura...

En el Museo Pushkin

Hoy, mi anteultimo dia en Moscu, me fui a dar una vuelta por el Museo Pushkin, un compendio de arte no ruso. Algo que me entere despues, porque en realidad tenia ganas de ver arte ruso. En fin, lo disfrute igual. Aunque en un momento me parecio demasiado caotico. Ademas de que la mitad de las salas estaban cerradas por reparacion, las obras estaban mezcladas de manera demasiado caotica. Del arte clasico se pasaba al salon de las momias, de los persas al renacentismo, del post impresionismo al arte hindu, de una muestra temporal de arte americano otra vez al arte clasico... Pareceria que fuera la respuesta rusa al British Museum de Londres: aglutinar en un cierto espacio (muchisimo mas pequeno que su emulo ingles, por cierto) una demostracion de arte y de poderio del imperio, ya que todas estas piezas fueron saqueadas o requisadas en sendas invasiones. Igualmente, lo disfrute. No tendre tiempo de ir a ver otro museo en Moscu, ya que parto manana. Si dedicare un tiempo para ver la momia de Lenin, en la plaza Roja.



martes 31 de julio de 2007

Un poco de funky ruso...

Hoy por la noche sali con dos de mis companeros de hostel a ver musica en vivo en un bar, un austriaco y un madrileno. El bar estaba buenisimo, y la musica mejor. Era un grupo de funky que realmente sonaba muy bien. Eramos los unicos extranjeros, y cuando los fuimos a felicitar nos regalaron un cd, del cual cada uno nos haremos su correspondiente copia. Esta es la demostracion...


Mientras tanto, ahora sigo buscando alojamiento en Niznhy Novgorod, la siguiente ciudad en la que estare. Es la una y pico de la manana en Moscu. Algo encontrare. Perservera y triunfaras...

Nubes, Kremlin y hoteles

Una Moscu entre nublada, soleada y con amenazas de lluvia me sorprendio hoy. Por suerte no paso de amenazas, pero creo que no escapare, manana han dicho que llovera. Hoy visite el Kremlin, el sitio donde se concentra (en poco mas de un kilometro cuadrado), todo el poder que tiene y supo tener el imperio ruso. Pero no solo eso. En un mismo espacio se resumen miles de anios (perdon, recordar que no tengo ni enies ni acentos en este teclado), la historia economica, social, religiosa y politica de Rusia. Una historia tan conflictiva como fascinante. Recordemos, por caso, lo que fue el siglo XX: de la poderosa y dura epoca zarista se paso, sin terminos medios, al comunismo mas profundo y anios despues, tambien sin terminos medios, al capitalismo puro. Esto, quizas, haya sido lo que amoldo en cierta manera el animo del ruso medio de hoy: personas ardientes de consumo, con ganas de aparentar su posicion economica, al menos en Moscu (seguramente el resto de Rusia es bien diferente). En fin, en el Kremlin pase por fascinantes iglesias ortodoxas, por el palacio donde trabaja Putin, vi la campana mas grande del mundo, el canion mas grande del mundo, descubri la historia que habia, por ejemplo, en el cambio de los azulejos de la catedral de la Anunciacion, etc, etc. Todo esto lo descubri al colarme en los grupos de turistas con guias que hablaban espanol, italiano o ingles, si me servia solo de mi Lonely Planet no me habria enterado de mucho. Y cuando los guias se daban cuenta de que habia un intruso, me ponia a silbar bajito y me iba como si nada, y me metia en otro grupo.

Despues del Kremlin estuve toda la tarde intentando buscar algun tipo de reserva para las dos siguientes ciudades en la que estare, ahora que ya tengo confirmado mi horario de llegada para las respectivas Niznhy Novgorod y Yekaterimburgo. Estoy decidiendo que hacer: si volver a llamar a los hoteles recomendados por la guia Lonely Planet (cosa que he intentado hacer toda la tarde, sin exito), buscar en Internet, o plantarme en estas ciudades con mi mochila, mi mapita y pa`lante... poner mi mejor cara, abrir el phrasebook de ruso y chapurrear "quiero una habitacion...". En fin... tendre que ver que me depara el destino.

Hablando de confirmaciones, justo cuando estaba disfrutando de un sorpresivo concierto en la Catedral del Arcangel, dentro del Kremlin, me suena el movil. Era Mijail, quien me tramito el visado en Barcelona y me consiguio los billetes de tren hasta Ulan Ude. Por eso tenia que contestar si o si. Una mujer que cuidaba por ahi intento echarme, me inmiscui entre la multitud y pude salir a hablar fuera. Pero los monjes, seguramente, me miraban de reojo con un poco de fastidio...



En el albergue comparto alojamiento con dos chicas austriacas, otro austriaco y un chico de Madrid. Estos dos ultimos me han dicho que tuvieron problemas con la corrupta policia moscovita. Es mas, al madrileno se lo quisieron llevar en la furgoneta. No es que haya hecho algo, simplemente le querian sacar dinero. Por si acaso, me dieron un par de consejos para actuar ante estos casos. Igualmente yo intento pasar lo mas desapercibido posible (aunque mi cara de extranjero me delate). En fin, ya tengo mis coartadas listas para estos casos. Aqui van unas imagenes del dia de hoy...

Posando frente a la catedral de la Asuncion, Kremlin.


Un policia que se dio cuenta que le estaba sacando una foto. Despues fue el el que me quiso sacar, pero la camara. Me hice el tonto y me fui corriendo, sino me la requisaba...


Las calles moscovitas parecen pasarelas. Las mujeres, ademas de ser hermosas y con aspecto de modelos, lo saben y presumen de ello, porque van todas vestidas como si fueran a una boda, asi vayan a comprar un kilo de manzanas a la esquina.


Lenin, Marx y el zar Nicolas II hablando vaya uno a saber de que.


Las velocisimas escaleras mecanicas del metro. Estas, de la estacion Biblioteca Lenina.

lunes 30 de julio de 2007

Primera parada: Moscu



Antes que nada, tengo que advertir que desde aqui en mas este blog no tendra mas acentos. Bueno, finalmente ya estoy en Moscu. Cuando traspase el control de aduanas, en el que sellaron el pasaporte (tramite en el que tuve que esperar mas de una hora, una manera de irme acostumbrando a los habitos de este pais), en ese momento senti que la aventura realmente habia comenzado. Que estaba, ahora si, yo solo frente a mi objetivo, 9000 km y 30 dias por delante. Despues de atravesar los controles correspondientes, fui a la lounge room (o sala de espera, en criollo), para encontrar algun lugar comodo en el cual dormir y pasar la noche, hasta que el tren de las siete de la manana del dia siguiente me dejara en la estacion Pavelenskaya, del centro de Moscu. Muchos rusos se encontraban en mis mismas condiciones, esperando un avion, un tren o vaya uno a saber que. Cuando por fin consegui ponerme en tres asientos duros (al estilo sovietico) y me quedaba dormido, una mujer un poco enfadada me zamarreo y me grito algo que, evidentemente, no entendi, pero si comprendi: que me moviera porque queria sentarse con su marido y su hijo. Jarasho (ok, en ruso), le dije no con mucha simpatia. Y despues intente dormirme sentado, sin exito. Di un par de vueltas por la terminal, intente buscar otro lugar, y entonces decidi esperar hasta las siete, la hora en que partia el tren.

Llegue a Pavelenskaya a las 9 de la manana. Y una de las sensaciones mas alucinantes de Rusia me la dio el metro. Definitivamente, el de Moscu es el mejor del mundo. Aunque sus vagones son bastante feos, sus estaciones y principalmente la velocidad de sus trenes (tan veloces son que un par de veces me pase de estacion), hacen que viajar en el sea una experiencia fascinante. Y por si fuera poco, es increiblemente barato: el abono de 10 viajes me costo solo 3 euros. Fantasticos son tambien los murales de Stalin y Lenin en cada estacion, tipicos de la propagandistica sovietica. En proximos posts colgare alguna que otra foto del metro.

Tengo mucho mas para contar, pero ya son las 11 y media de la noche, estoy en el albergue y las personas que estan esperando el PC me estan mirando de mala gana. Hoy fui a recoger los billetes de tren, despues de perderme por las gigantescas avenidas moscovitas, aunque no pudieron conseguirme uno de los tramos, tendre que comprarlo en Yekaterimburgo. Hasta el jueves tengo tiempo de seguir recorriendo los encantos de una ciudad que, hasta ahora, me esta fascinando. Mientras tanto, dejo algunas imagenes de estos primeros momentos...

Yo, en el Prat, antes de partir.


El alucinante metro de Moscu.


La tradicional calle Arbat, la mas turistica de la ciudad.


Yo, en la Plaza Roja. Detras, la catedral de San Basilio.


Una "matrushka", una de los tantos campesinos pobres emigrados a la gran ciudad.



Y para terminar este primer post ruso, una panoramica de la Plaza Roja, hoy por la manana...

sábado 28 de julio de 2007

Alla voy...

Éste es el último post que escribiré desde mi bunker de Sagrera Town. Mientras el calor abrasador calor barcelonés arrasa con todo, recién ahora acabo de preparar la mochila, y está tan pesada como me suponía. Incluso la mochila de mano parece que tuviera veinte adoquines dentro... Pero seguramente me acostumbraré y, como el año pasado en la India, el instinto de supervivencia no me traicionará. Nos vemos en Moscú.

miércoles 25 de julio de 2007

¿Por que el Transiberiano?





"¿No te da miedo?", "¿No será peligroso?", "¿Cómo vas a hacer con el idioma?", "¿Y si te roban?", "¿Y si te pasa algo?", "¿No te da pena ir solo?", "¿Estás loco?"...

Desde que decidí hacer este viaje (loco, por cierto), constantemente tengo que ponerme el cassette para responder a estas preguntas, las mismas durante semanas. Sí, da un poco de miedo hacer un viaje así (el inevitable miedo a lo desconocido). Sí, puede ser peligroso (tanto como si ahora cruzo a comprar un kilo de pan y me atropella una camioneta). Sí, la comunicación será complicada (pero con voluntad y señas todo se consigue). Sí, los robos pueden ser un problema (pero si tomo las precauciones adecuadas y me informo lo suficiente las posibilidades de que sucedan se reducen muchísimo). Sí, puede pasarme algo (y si es algo bueno... ¡mejor!). No, no me da pena ir solo (¡todo lo contrario!). Y sí, estoy totalmente loco.

La respuesta de por-qué-el-Transiberiano puede ser evidente para algunos: aventura, descubrimiento, conocer otras culturas, abrir la mente, etcétera, etcétera... Una posible respuesta "concreta" la encontré hace unos días navegando por una página web informativa sobre el tren, redactada por unos jóvenes rusos fanáticos de lo que llaman "la columna vertebral de Rusia". Se trata de LAS OCHO RAZONES PARA HACER EL TRANSIBERIANO:

1. Es el tren más largo e importante del planeta. Un viaje que habría que hacer, al menos, una vez en la vida.
2. Un viaje que atraviesa el país más grande del mundo de punta a punta, y luego continúa hacia Mongolia y China. Uno puede hacerse una idea cierta de lo que son estos tres países y de cómo es su gente solamente después de haber viajado.
3. El viajero se dará cuenta, REALMENTE, qué es Siberia. Comprobará si es cierto que caminan osos por la calle, o si esta lleno de borrachos luciendo gorros polares y empuñando un rifle. Actualmente, los siberianos son el pueblo más cálido y hospitalario que pueda uno encontrarse y la naturaleza siberiana es tan virgen como en ninguna otra parte del mundo.
4. El lago Baikal, destino que por sí sólo justifica hacer un viaje así. Se trata del más largo y profundo lago de agua dulce del mundo. De hecho, allí se encuentra el 20% de toda el agua potable del planeta. Un maravilloso entorno natural... y no tan frío como dicen.
5. Se puede conocer un montón de gente y hacer amigos inolvidables durante el viaje.
6. Es una oportunidad ideal para relajarse y reflexionar. El viajero suele tener mucho tiempo para pensar...
7. Y para quien no quiere pensar tanto, puede aceptar la invitación de beber vodka con los rusos que constantemente invitan a los viajeros... y vivir la "vodka party" más larga de sus vidas.
8. Y, finalmente, el Transiberiano es una conveniente y económica manera (en comparación a viajar en avión) para crear un puente imaginario entre dos mundos tan diferentes como Europa y Asia.

Podría seguir enumerando motivos para hacer este viaje, pero eso implicaría casi abrir otro blog. Además, sólo me quedan tres días para partir, aún tengo la mochila sin preparar, cosas por comprar, llamadas por hacer... y dar vuelta el cassette. En el lado B, seguramente, tendré muchas más respuestas.

lunes 23 de julio de 2007

Tan roja como imponente



En menos de una semana haré una foto como ésta. La Plaza Roja, símbolo de Moscú y de toda Rusia, luce ante la mirada sorprendida del visitante las cúpulas con forma de cebolla de la catedral de San Basilio, el mausoleo de Lenin, las lujosas tiendas GUM, el celebérrimo y simbólico Kremlin, la catedral de Kazan... Contrariamente a lo que se piensa, el nombre de Plaza Roja no es que ha sido un resquicio de nostalgia de la época comunista. Se trata de una denominación acuñada en el siglo XVI (cuando ni el comunismo ni Marx ni su simbología roja existían aún). Krasnaya Ploschad en ruso (Красная площадь, en caracteres cirílicos), significa Plaza Roja pero también Plaza Bonita, tanto por los colores de los ladrillos de los edificios que la circundan como, si tenemos en cuenta el otro significado, por la belleza de los monumentos, iglesias y palacios que hay alrededor. Esta Plaza Roja o Bonita es el verdadero núcleo de la ciudad, desde allí parten todas sus calles principales, las avenidas-anillos que la circundan, los guías turísticos asientan allí su punto de partida, es el centro geográfico de la ciudad, pero también el centro económico, político e histórico de una tierra que abarca medio planeta.

Esta semana, la última antes de la partida, es la semana del equipaje. Tengo que comprar algunas cosas más, hacer la mochila e intentar que no pese más de quince kilos (aunque es una misión demasiado complicada, si tengo en cuenta todo lo que recopilé hasta ahora). Y la semana en la que, seguramente, no pegaré ojo. Por los nervios, por los más de quince quilos de la mochila y por las ganas de comprobar, al fin, cuánto de rojo y de bonito tiene esa famosa plaza.

sábado 14 de julio de 2007

Itaca, dirección Beijing




“Has de desear que la ruta sea larga. Que las mañanas de verano sean muchas, cuando en el puerto, y con qué alegría, tocarás tierra por primera vez: en los imperios fenicios persistirás y comprarás madreperlas de coral y ámbar, finos materiales, también penetrantes y embriagadores perfumes de toda clase. Ve a todas las ciudades egipcias que puedas y aprende infinidad de cosas de los sabios... Siempre has de tener en tu mente a Ítaca. Alcanzarla debe ser tu pensamiento constante. Y sobre todo, no acelerar el viaje. Haz que el trayecto dure tiempo, dure mucho tiempo. Haz que dure años.”

Ítaca, Constantino Kavafis


En estas semanas previas al viaje (generalmente en un despertar abrupto durante la madrugada), suelo tener un pensamiento recurrente que es aquel en el que me imagino llegando a Beijing, mi destino final. Me imagino bajando del tren perdido entre la marea, somnoliento, con los ojos muy abiertos. Me imagino curtido por el camino atravesado, sediento de agua y también de (aún) más aventuras. Pero, sobre todo, me imagino tremendamente feliz. Feliz por llegar al destino propuesto. Por cumplir el objetivo, tras superar miles de kilómetros, de contratiempos, de fronteras, de personas... Sé que no debo anticiparme a los hechos, pero es imposible no pensar en ese momento en el que por fin diga “lo conseguí”. Así pensará, por ejemplo, un estudiante universitario que apenas comenzar la carrera se imagina con el título bajo el brazo. O una madre que cierra los ojos e imagina a su bebé de traje y corbata impartiendo una charla ante un nutrido auditorio. O un deportista que se ve con varias medallas colgadas antes de empezar la maratón. En este periplo infinito, Beijing será mi Ítaca. Y cuando llegue el momento de regresar a casa, seguramente una parte de mí se quedará para siempre allí. Y el trayecto, como dice Kavafis, durará muchos años. Quizás dure toda mi vida.

jueves 28 de junio de 2007

Un mes, solamente un mes...



Sí. Dentro de treinta días estaré arriba de un avión hacia la Moscú que idealizo, la que me cuentan las guías o esa Moscú que se ve en algunas películas (aunque sin su característica nieve con la que la suelen mostrar). Del Prat tomaré un avión de Air Berlín con escala de (grrr...) cinco horas en Dusseldorf y de ahí unas cuatro horas más hasta el aeropuerto de Domodedovo, a 30 km al sur de la ciudad. Llegaré, por lo tanto, casi a medianoche a Moscú. Y si tengo en cuenta mi desconocimiento absoluto de dónde estaré, de lo poco amistoso que suelen ser las ciudades inmensas a horas como ésas, y de lo complicado que me será encontrar el albergue que reservé, todo indica que tendré que pasar la noche en el aeropuerto. Después, tomaré un tren hasta la estación de Smolenskaya, y allí (eso espero) encontraré el albergue, situado en la céntrica peatonal Arbat. Y se larga la aventura. Sólo dentro de treinta días.

Y ya que hablamos de tiempo, aquí he puesto un reloj con la hora de Moscú. Horario que tendré que tener muy en cuenta para no perder los trenes, ya que el Transiberiano pasa por siete husos horarios, pero siempre se rige por la "hora cero" de Moscú.



Visados, vacunas, billetes, algunas reservas de albergue, traveller cheques, repelente de mosquitos, botiquín, mochila... Creo que lo tengo todo. Bueno, todo no. Solamente me falta una cosa: paciencia.

viernes 15 de junio de 2007

Buscar, perderse, encontrar…

(Elíjase la banda sonora que se desee para leer este post).





Viajar es darse cuenta de lo pequeño del mundo, de lo igual que soy a ese mendigo con lepra que me pide algo para comer, de lo poco que ha de importarnos el mal día de trabajo que hemos tenido, de lo poco que me hacen falta todas las cosas que me rodean, de lo absurdo de lamentarse, de darnos cuenta que lo que hacemos a diario es sobrevivir...

Sobrevivir será, precisamente, el leit motiv del periplo que empieza el 29 de julio. ¿Pero por qué siempre relacionamos esa palabra con sufrimiento, angustias y dolores? ¡Sobrevivir es lo mejor que puede pasarnos! Es improvisar soluciones en el momento, sonreír ante los contratiempos, cagarnos limpia y llanamente en las cosas que perdemos en el camino y quedarnos con las personas (lo que realmente importa), recordar los recuerdos (que para eso están, y no para añorarlos). Sobrevivir es vivir de la forma más intensa que uno pueda vivir.

sábado 9 de junio de 2007

Visados, visados...


Un tema complicado, engorroso, pesado, insoportable a veces y, depende el país adonde se viaja, caro. Hoy faltan exactamente 50 días para empezar la infinita travesía y estoy en proceso de tramitar los visados para los tres países que visitaré. Ya tengo, por suerte, el visado ruso, el más complicado de todos: se necesita un seguro médico de alguna empresa autorizada por el gobierno ruso, una carta emitida por el Kremlin "invitando" al turista a que entre al país, reserva de hotel, billetes de avión ida y vuelta, foto, y varias cosas más (¿cómo se dirá etcétera en ruso?). Ah, y claro... pagar. Y pagar mucho: entre todo esto que he explicado he gastado unos 180 euros... y tuve que esperar un mes. Pero en fin, ya lo tengo. Ahora estoy con el visado chino, y por último me queda el mongol (aparentemente, el más fácil de tramitar). Después me quedan las vacunas, reservar algún albergue y hacer la mochila. Cincuenta días parece mucho tiempo para preparar todo esto... ¿lo es?

Transmongoliano en clave chill out

Un fantástico video clip sobre el tren que atraviesa la tierra nómade por excelencia, con imágenes de Ulan Bataar, Beijing y la estepa mongola.

Reflexiones pre-siberianicas


El otro día, navegando para buscar más información sobre el viaje, fui a parar a una agencia que vende un viaje muy parecido al que voy a hacer, salvo por un pequeño detalle: que está absolutamente todo planificado. “Día 1: recorreremos el fantástico Kremlin y sus instalaciones de bla bla bla… Día 8: pasearemos por el mágico Río Yenisei y su caudaloso esto lo otro y lo otro… Dia 19: llegaremos a la enigmática Beijing y nos dejaremos encantar por la ciudad prohibida y más bla bla bla bla…”. Inmediatamente, el plan me causó un rechazo instintivo. ¡Un viaje sin sorpresas! Uno sabe a qué hora le toca mear, cuándo tomarse un vodka y cuándo no, podrá hablar español con el grupo y con el guía todo el tiempo –como si la gente de allí no existiera–, sabrá lo que le espera al otro día y al otro, y al otro… Aventura cero, riesgo cero, emociones menos diez… Entonces me puse a pensar que la vida debe ser, precisamente, como un viaje sin planes. Todo puede sorprenderte, todas son vueltas inesperadas, tanto buenas como malas, todo contratiempo es un desafío para ponernos a prueba, toda barrera que se nos presenta es la manera en que la vida nos obliga a afrontar ese escollo con nuestra mejor sonrisa. Y mirando siempre para adelante. Siempre suelo diferenciar entre el turista y el viajero. El primero sólo va a los sitios para hacerse la foto con su nueva Nikon y después mostrársela a sus amigos y conocidos, o comprarse la típica camiseta con el nombre de la ciudad en alguna transitada peatonal. El segundo es como un bebé recién nacido que tiene todo un mundo entero por descubrir, abre los ojos y ve que el mundo que tiene enfrente dista bastante del que se imaginaba. El viajero conoce y habla con la gente del lugar (al menos con el universal lenguaje de las señas), come su misma comida, duerme como ellos, sufre, llora y vive como ellos. Ser viajero es prostituirse por un mes. Es conocer y admirar a la gente de la tierra que se visita. Ser turista es, simplemente, tachar en el mapa un lugar más, o un lugar menos. Si la vida es viaje, prefiero ser viajero. Pero sin planes.

El recorrido


Éste es el recorrido planificado. Ocho ciudades. 34 días. Más de 7500 kilómetros. Dos trenes. Cientos de estaciones en las que no bajaré o, al menos, bajaré a estirar los pies. Moscú, Niznhy Novgorod (llamada Gorki por los soviéticos, en honor al escritor), Yekaterimburg (antigua Sverlodvsk), Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulan Ude, Ulan Bataar, Beijing... La cuenta atrás está en marcha.
(clic en el mapa para ampliar).

Guias, planos, mapas...


Ésta es alguna de la bibliografía que compré para preparar un viaje de semejantes dimensiones. Sin embargo, cuando aterrice a cada ciudad voy a tener que conseguirme planos de las ciudades más inhóspitas y desconocidas para los occidentales, porque no he encontrado por estas latitudes mapas de, por ejemplo, ignotos lugares como Krasnoyarsk, Ulan Ude o Niznhy Novgorod (al menos sé que mapa en ruso se dice "carta"). Me será muy útil el mapa de Moscú que se ve en la imagen, porque el aeropuerto está a 30 kilómetros de la ciudad y encontrar el albergue va a ser como hallar una aguja en un pajar (y además, todo en cirílico). Guías de viaje, mapas, phrasebooks, revistas... Por suerte en los trenes voy a tener tiempo de leer, después de días y días de mirar estepa por la ventana. La única duda es ¿me cabrá todo esto en la mochila?

El comienzo de la aventura... y de la locura


¡Hola! Te doy la bienvenida a este viaje-proyecto-aventura-experiencia-locura y todos los etcéteras que se te puedan ocurrir. Me faltan dos meses para partir, sin embargo el viaje ya comenzó. Ésta es la primera entrada de esta página que, espero, tenga continuidad a medida avance en mi recorrido y reciba muuuchas visitas. Perdón. No expliqué de qué va esta página. Ok... Desde el 29 de julio hasta el 31 de agosto de 2007 voy a cumplir uno de los sueños de mi vida: viajar en el ferrocarril Transiberiano, más precisamente el Transmongoliano. Atravesaré la Rusia europea, entraré en la infinita Siberia, entraré a Mongolia –esa tierra tan enigmática y apasionante– hasta llegar a Beijing, la capital del imperio chino. Partiré desde Moscú el día 4 de agosto y llegará a la capital china aproximadamente a final del mes. Decidí redoblar la apuesta del año pasado, cuando fui a la India (http://theindianconnection.blogspot.com). En estas primeras entradas intentaré contar un poco los preparativos. Estoy contando los días como si fueran minutos, creo que no tengo tiempo para hacer nada, y aún me falta un montón por hacer: los visados (que han de ser tres: el ruso, el mongol y el chino), las vacunas, la mochila, el botiquín, las clases de ruso (sí, empecé a estudiar ruso), la reserva de algunos albergues, la reserva de los tickets de tren... Puffff, montones de cosas. Pero a veces me pregunto ¿cómo habrá hecho Marco Polo hace diez siglos, sin Internet para hacer reservas, sin el Google Earth para bajarse un planito de la ciudad, sin aviones, sin pastillas anti malaria...? Seguramente con más complicaciones, pero (quizá) con las mismas ganas de peripecias que yo. Do svidanya! (hasta luego, en ruso)